Edición No. 1243. Quibdó, noviembre 22 a 28 de 2019

Modelo educativo para cambiar

José María Daza Sánchez

Octubre llegó y terminó agitadamente, por las lluvias intensas y las actividades políticas.

He venido analizando lo que en mi vida he vivido con relación al modelo educativo de-sarrollado y aplicado para llegar a ser profesional.

Lo primero es que existe mucha materia que no debería existir, para realmente aterrizar lo que en la vida práctica hace uno con esos temas.

Tantos temas que en el desarrollo de la vida le sirven para nada.

Esquemas de memorización y repetición, como loros, que en la realidad no se aplican.

Como cultura general, tal vez, pero de ahí a que le permita visualizar potencialidades para el futuro, nada.

El Chocó, para salir de este marasmo, requiere de un cambio de modelo de enseñanza, de un sacudón fuerte que le permita, como sabiamente lo señala el ingeniero Eurípides Palacios, “cambiar el chip”.

Y eso es tan necesario como urgente, que para que en un poco más de 20 años esté dando resultados.

Se debe iniciar con analizar y asumir un modelo educativo tipo japonés o de un país desarrollado que no esté en el embeleco de memorizarse la historia patria o aprendiendo temas matemáticos como las integrales o las diferenciales, el cálculo integral o todas esas fór-mulas químicas, por lo menos en los 6 u 8 años iniciales de estudio.

Enfocar la enseñanza en la preparación básica y en el descubrir las potencialidades del alumno y a partir del noveno año impulsarlo por lo que realmente le interesa, para que en el momento de tomar la decisión de qué es lo que realmente quiere hacer, los últimos años de la etapa preparatoria acentúe su trabajo sobre esos temas.

Obviamente debe iniciarse esa preparación desde los profesores de la universidad, para que esos estudiantes que van a replicar conocimiento, tengan la capacidad de aplicar a los alumnos en la escuela ese modelo, esta transición debiera ser más o menos de quince años y a partir de allí se estarían viendo los efectos iniciales.

El actual modelo solo prepara a los estudiantes para ser sumisos, les coarta la posibilidad de desarrollar sus potencialidades, simplemente vaya y haga lo que pueda, el profesor va y recita su clase de memoria y el alumno se la aprende de memoria y ya.

Por demás porque resulta que un alumno con grandes potencialidades se pierde, no tiene la posibilidad de reflejarlo y termina haciendo algo que seguramente no le guste, con la consabida frustración.

Y obviamente la universidad debe tener un gran protagonismo en su desarrollo y aplicación para muchas carreras, no solo para los programas de docencia, que serían los fundamentales.

Así, el verdadero cambio se debe dar y no continuar en este letargo de subdesarrollo frente a la mayoría de departamentos del país, pudiendo pasar por encima de muchos de ellos.