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Accidente
de avión de Satena
en el aeropuerto de
Quibdó
El avión de
Satena se salió de la pista y estuvo a punto de caer a un barranco.
Los
26 pasajeros del Dornier 1165 de la empresa Satena, gran parte de
ellos menores de edad, vivieron momentos de terror el pasado martes
12 de diciembre al momento del aterrizaje en la pista del aeropuerto
El Caraño de Quibdó.
Luego
de un vuelo normal en la ruta Bogotá-Quibdó, el aparato tuvo
un aterrizaje abrupto, se salió de la pista y solo se detuvo al
borde de un barranco.
El
incidente causó moretones en algunos pasajeros y provocó el cierre
del terminal aéreo durante varias horas. Continúa>>
MÁS
NOTICIAS
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De
2000 a 2004
Chocó:
74.743 desplazados
Por
enfrentamientos entre grupos de autodefensa y de guerrilla fueron
desplazadas 74.743 personas en el Chocó en el período 2000 a 2004,
llegando a representar en un momento el siete por
ciento
del total de personas desplazadas en el país.
Así
figura en el informe 'Haciendo Memorias', elaborado por ACNUR, la UTCH,
la Universidad Nacional, la Diócesis de Quibdó y la fundación
Universidad Claretiana, y presentado esta semana en Quibdó.
Los
datos específicos son los siguientes:
Año
Desplazados
2000,
22.606 .
2001,
18.112.
2002,
20.057
2003,
6.566
2004,
7.402
Los
municipios más afectados fueron Riosucio con 17.737 desplazamientos,
Quibdó con 12.240, Bojayá con 9.540, Tadó con 4.577, Alto Baudó con
4.228 y Carmen del Darién con 3.436. Cabe resaltar que 41.301 personas
fueron desplazadas individualmente y 33.442 masivamente.
De
otro lado, la recepción de personas desplazadas en el departamento ha
sido mucho
menor
que la expulsión. Entre 2000 y 2004 se registraron 49.900 personas
recibidas en el departamento de Chocó, 31.791 por desplazamiento
individual y 18.109 por desplazamiento masivo. Los municipios que mayor
cantidad de personas desplazadas recibieron fueron Quibdó (52%),
Riosucio (11%) y Bojayá (8%).
"Se
debe añadir que la situación para el retorno de comunidades indígenas
y afrocolombianas desplazadas resulta difícil, ya que los territorios
abandonados son utilizados frecuentemente como zonas de tránsito por
parte de los grupos armados ilegales, lo que implica la posibilidad de
que los líderes y la comunidad organizada sea nuevamente amenazada. A
su vez, no se descarta la posibilidad de la existencia de campos minados
y de cultivos ilícitos en estas zonas, lo cual generaría un riesgo
adicional a la integridad física de la población civil", se anota
en el informe.
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