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 EDITORIAL

Un plan fracasado antes de nacer

La Superintendente de Servicios Públicos, Evamaría Uribe Tobón, presentó en Quibdó esta semana la segunda versión, que en esencia es similar a la primera, del proyecto de documento Conpes que contiene el «Plan Estratégico para garantizar la prestación de los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo en el municipio de Quibdó».

En forma tozuda, contra la implacable realidad de los hechos, y desconociendo los compromisos adquiridos a raíz del paro cívico chocoano del año 2000, el gobierno nacional sigue empantanado en persistir despilfarrando recursos en el sistema de acueducto por bombeo en Quibdó.

Con el crecimiento de la población, la elevación constante de las tarifas de energía y la eliminación de los subsidios, cada día será mayor el porcentaje de los ingresos que la empresa prestadora del servicio de acueducto deberá cancelar a Dispac por concepto del servicio de energía.

El aumento del número de bombas y de horas de funcionamiento llevaría a una situación donde la mayor parte de los ingresos de la empresa de acueducto deberá ser transferida a la empresa de energía, imposibilitando la destinación de recursos para el funcionamiento del acueducto o presionando alzas exorbitantes en las tarifas, que a su vez aumentarían el rechazo social y colapsarían a la entidad.

Así lo establece el estudio de prefactibilidad realizado por la firma Innova Ingeniería Ltda. en agosto de 2001, que concluye recomendando precisar los análisis y comenzar a ejecutar las obras del acueducto por gravedad, utilizando como fuente de captación el río Ichó, las cuales se concluirían en un período de diez años,.

Las inversiones para el acueducto por gravedad previstas en ese estudio (a pesos de 2001) son de 12.408 millones de pesos para el año de inicio (incluye carreteable de acceso de 11 kilómetros, conducción, planta de tratamiento, tanque de almacenamiento, bocatoma en el río Ichó, desarenadores y cruces de quebradas), 11.800 millones de pesos en el año diez del proyecto y 10.072 millones depesos en el año veinte.

Establece un sistema combinado de bombeo y gravedad hasta el año diez, para luego operar de manera exclusiva por gravedad.

El proyecto del gobierno nacional para el acueducto de Quibdó va en contravía de los compromisos del paro cívico del 2000, de las conclusiones del estudio de la firma Innova Ingeniería Ltda. y solo busca crear un negocio permanente a una empresa particular, a costa del mayor empobrecimiento del pueblo.

Esto último porque ya anunciaron que se prepara la apertura de una licitación pública para la entrega del acueducto en concesión durante veinte o más años a una empresa particular («un operador especializado»), distinta a ETA que la opera de manera provisional.

Para consumar la confabulación y perfeccionar la concesión, y luego de asestar el zarpazo a las EPQ, el gobierno nacional requiere arrebatarle al municipio de Quibdó el ochenta por ciento de los recursos que actualmente recibe del Sistema General de Participaciones destinados a agua potable y saneamiento básico.

Si fuera potestativo del alcalde este asunto, con seguridad ya la Super había finiquitado el negociado, pero la ley exige la aprobación expresa del concejo municipal de Quibdó.

Con los funestos antecedentes recientes del raponazo de las EPQ y del empeoramiento de los servicios con ETA, ¿aprobarán los concejales de Quibdó la pignoración de los recursos de transferencias para su entrega a una empresa particular con exclusivo ánimo de lucro escogida por la Superintendencia?

Estamos en un momento decisivo donde se prepara entierro de pobre al anhelado acueducto por gravedad de Quibdó. Como en otras ocasiones, este momento requiere de nuevo la activación de las energías de la comunidad de la Villa de Asís para impedir otra frustración.

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