Chocó 7 días
|
|
CULTURA Y FARANDULA Por Eugenio Perea García El atollado de Jorgelina Nos fuimos después de las dos de la tarde, cuando suponiamos que estaría más despejado el ambiente. Desde muy temprano del día anterior la gente de Quibdó, Tadó, Istmina y pueblos aledaños se había volcado con todo el impetu de la rumba al municipio de Cértegui, donde se celebra como en otras poblaciones del Chocó la fiesta de la Virgen de la Candelaria. Más de cincuenta buses repletos, carros particulares e infinidad de motos se dieron cita este viernes 2 de febrero en un pueblo que no tenía cama pá'tanta gente. Aunque sus habitantes son hospitalarios por naturaleza, muchos visitantes pasaron la noche sentados o acostados en andenes, otros en cantinas y bares, pero la mayoría salió del coliseo improvisado a las seis de la mañana cuando se terminó el espectáculo de las orquestas y así como estaban, beodos y ensopados de sudor, tomaron rumbo a sus lugares de origen. Con el profesor Abrahan Córdoba recorrimos motorizados el tramo desde Quibdó en menos de una hora y nos sorprendimos al ver las calles casi desiertas, pero los soldados del batallón Manosalva nos dijeron que continuáramos hasta el final donde estaba La Playada. Desde lejos escuchamos el retumbar de los equipos de sonido, casi mil personas disfrutando de un río de limpias aguas y hermosas playas, cabañas y música. Nos dió la impresión de que Cértegui es un islote bellísimo con su olor a selva virgen, porque está circundado por el río de su mismo nombre. Después de sentarnos en el pasto sombreado por árboles gigantes y coposos a observar el "palo premio" donde niños desnudos y semi desnudos intentaban trepar por lo enjabonado del tronco. Extasiados mirábamos perplejos el desfile de mujeres lindas en vestidos de baño, tangas y transparentes, cuando nos llegó de repente la primera huracanada del humo leñero, después otra y otra hasta que atosigados cambiamos de sitio. Era el fogón improvisado de Jorgelina Moreno, una señora pasadita de kilos, de rostro amable y sonrisa perdurable. Calentaba agua en una olla gigante mientras lavaba y pelaba las papas, la carne de cerdo fresca, la ahumada, el queso y la verdura de azotea. Creímos que preparaba un sancocho pero cuando colocó el arroz supimos que era un atollado. El estómago se nos retorcía cuando llegaron los primeros olores y veíamos en la revoltura de la olla ya rebosada aparecer suculentos troncos de carne. Cada que la removía sentíamos más hambre hasta que decidimos pedirle que nos vendiera dos porciones. Nos respondió que no, porque ese lo había mandado a preparar un señor de sombrero que nos señaló con el dedo, pero no distinguimos entre la multitud. Con las tripas silvándonos como si no hubieramos comido en todo el día salimos a buscar comida en otro lado cuando escuchamos que nos llamaba. "No se vayan que ya mandé a traer los platos desechables para serviles". Nos atendió primero que a todo el mundo, incluso que al del sombrero y cuando íbamos a cancelarle nos dijo que no, que era obsequio de la casa. Nos vinimos para Quibdó en el ocaso del atardecer con el aroma y el sabor vivo del más sabroso de los atollados que habíamos probado jamás, mirando la gente que con platos prestados, hojas de colino y hasta con vasos cerveceros hacía fila para alcanzar una porción del atollado de Jorgelina. Radioteletón pro Neyvo Un grupo de amigos está pidiendo la solidaridad del pueblo chocoano por la recuperación del maestro Neyvo J. Moreno, quien hace siete meses sufrió una parálisis cerebral que lo tiene postrado en una cama. La idea es sacar al maestro del Chocó y si es posible del país pues creemos que merece otra oportunidad. Por eso el viernes 16 de febrero desde las 8 a.m., hasta las 5 p.m., le invitamos a que se solidarice con la radioteletón por su recuperación. Envíe sus aportes a las cuentas bancarias que oportunamente daremos a conocer, a las emisoras de la ciudad o al Gimnasio Anexo a la Universidad desde donde estaremos originando el evento con los más importantes grupos musicales de Quibdó. |
© 2007 Chocó
7 días
http://www.choco7dias.com