Chocó 7 días
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Bush y los negros Por Camilo González Posso Ex ministro de Salud Actual miembro de Ejecutivo del Polo Alternativo Democrático La única cita del Presidente Bush con voceros no gubernamentales la concedió a líderes afrodescendientes. Una de las cinco horas de su visita a Colombia la destinó a conversar con negros del Pacífico o de los municipios de mayoría afro de la cosa Caribe para escuchar lo que tantas veces le han dicho desde la poderosa bancada afrodemocráta del Congreso de los Estados Unidos. A su regreso a Washington Bush y su comitiva podrán decir para los consumidores de CNN que escucharon las voces críticas de los más pobres entre los pobres no solo de Colombia sino del continente. Pero es poco probable que registre el racismo y la discriminación que ha llegado hasta la aritmética poblacional: cerca de la tercera parte de la población colombiana tiene padre, madre, abuela o bisabuela negro pero en el censo de 2005 se dice que son solo cuatro millones. Más del 80% está por debajo de la línea de pobreza y la mitad vive en la miseria, pero las estadísticas oficiales (ver informes de la vicepresidencia y DNP) dicen que la tasa de mortalidad infantil es de 20 por 1000 nacidos vivos cuando el promedio nacional es de 24 y en el Pacífico es el doble. La cifra afro de Bush no solo se explica por la presión de la bancada negra pues también cuadra en la agenda del Plan Colombia. De las 640.000 hectáreas que, según el plan de desarrollo, los pilotos gringos y los mercenarios prometen fumigar en los próximos cuatro años por lo me nos 100.000 están entre Chocó y Nariño. Se ha anunciado que parte importante de los 700 millones de dólares aprobados en el presupuesto USA de 2007 se destinará al componente militar (80%) y que entre lo social se le da importancia al autodenominado desarrollo alternativo que se ofrece a las comunidades afro bajo la modalidad de alianzas empresariales destinadas a la palma aceitera. A la desgracia del desplazamiento de la coca hacia el Pacífico, se le suma el desastre social y ambiental de la colonización violenta de las grandes plantaciones. Es la ilusión del biodisel, la misma que lleva al presidente Uribe a ver el Pacífico como parte de los 6 millones de hectáreas de palma y que durante la última década ha desatado la guerra y la para guerra de los colonizadores del siglo XXI. Ojalá muchos escuchen en Estados Unidos lo que le han dicho los afrocolombianos a Bush y su aliado local. No solo que son el 25% de los desplazados por la violencia, que sus territorios los quieren volver empresas y a sus comunidades neoesclavas. No estaría mal que la prensa gringa hable de las multinacionales que no se tapan la nariz cuando le compran a "para empresas" en Urabá (podrían entrevistar al Alemán o a los empresarios aliados de don Vicente que tienen datos al respecto), o que dieran cuenta de las fumigaciones en Nariño a los cultivos de palma financiados por USAID. Para no ir muy lejos podrán entrevistar a un ministro del despacho y a un ex ministro del Interior que en sus viejas columnas y discursos han dicho que el mayor obstáculo al desarrollo del país y a los grandes proyectos de inversión son las propiedades colectivas de los afros y las incómodas consultas que amparan la constitución y los convenios de la OIT. Ojalá no nos quedemos solo con la foto de la Plaza de Bolívar y con la noticia refrita anunciando que Bush y Uribe II escucharon otra vez todo esto para decirle a Obama que se completó la consulta previa hacia la aprobación del TLC y la implementación de la estrategia para la región pacifico, incluido el IIRSA, la guerra a los cultivos ilícitos, el plan patriota II o el Plan Colombia III. |
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