Chocó 7 días
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Historia de un general negro (III) La banda de guerra y aquellas muchachas Por Armando Mosquera Aguilar Washington, D.C. USA. En Quibdó éramos los únicos muchachos de barriada que teníamos una banda de guerra con corneta y tambor de verdad, acompañados de tarros de galletas como tambores, dos tubos de hierro como triángulos, tapas de olla como platillos y un caballo del paisa Eliseo (El Muñeco de Corea), que yo sustraía en las noches. Montado en el caballo, yo dirigía la banda. Donde vivía una muchacha bonita, yo tocaba la corneta. La marcha se iniciaba en la esquina de la carrera 5 con calle 12 (hoy 28, barrio César Conto) en dirección al colegio de bachillerato de la calle 15 (hoy 31). Doblábamos a la izquierda a la carrera 1a, pero en la entrada del Instituto Pedagógico Femenino (IP) realizábamos la primera parada en homenaje a Ángela Abadía y Leonor Murillo Londoño. Al continuar tratábamos de hacer lo mismo en casa de Federico Garcés (q.e.p.d.), que tenía una hermana muy bonita, pero su papá, don Alejo, siempre estaba sentado limpiando una escopeta. Aunque nosotros portábamos escopetas y revólveres, la que él limpiaba era de verdad. Cosa igual nos sucedía en la esquina de la carrera 2da con calle 14 (30), casa de los Bechara. Por allí pasábamos para ver la más hermosa, Martha Lía Ramos, pero otro padre celoso, Ruffo, también limpiaba una de sus armas cuando nos veía pasar. Al llegar a la carrera 1ra debíamos doblar a la izquierda, pero lo hacíamos a la derecha para pasar frente a las Castro, Camila, Eloísa, Calala y Manguchiar y rematar con otra de las más bellas, mayor que nosotros, pero muy linda, era nada menos que nuestra reina nacional del folclor, Gloria Garcés Ferrer. De lejos, a través del Parque Infantil (hoy Manuel Mosquera Garcés) y para que el mayor de los braveros (Humberto), no sospechara, mirábamos a sus hijas Amparo y Martha Ayala. Continuábamos y al frente del Parque del Centenario, había un médico (Lazcario Barbosa), demasiado cuidadoso con sus hijas Vicki y hermanas. Más adelante, mirábamos a Martha Arrunátegui, o las hijas de Víctor Hugo Lozano (el de la farmacia), Graciela Díaz (Gache), también mayor, pero bonita. En La Yesquita veíamos a Victoria Córdoba (de Acuña), la negra más bonita de ese barrio, y en la calle de Las Águilas a las hermanas Ortiz Díaz, (Pilita, Gabriela y Maryluz) que junto a su prima Rogeife, eran muy atractivas. En Yescagrande no podíamos dejar de ver a Lola Dueñas o a la veterana Salma Bechara, a las hermanas Yenesith y Ana Lozano y otro par de hermanas, Alma y Rosa Lozano (esposa de Azael Sánchez). Me olvidaba que en esta misma calle estaba Rosa Meneo y más adelante la hija de La Capitana, dos hermosas negras. Doblábamos al Pandeyuca y veíamos a Fabiola (quien a causa de un atraco en la carretera Quibdó Medellín, quedó inválida); luego girábamos en la esquina de Armando Torres, donde su hija Myriam, lo mismo que Ofelia Gamboa, Martha García y Sixta Tulia Herazo; las hijas de Cristino Arias, Fanny, Esneda y Cristina; Lucero Mosquera Lozano, Choncíta Restrepo, las hijas de la Gitana; Yolanda Prado Lozano, la hija del Cholo Ledezma (q.e.p.d.), Ofelia; Esneda Mosquera y a la cola más hermosa de Quibdó, Sonia Hálaby Córdoba. Recuerdo la admiración que profesábamos por Victoria Alvarez y sus dos hermanas, o la hermana mayor de los Sanabria, o una de las hijas del doctor Ramiro Alvarez (El Cojo), o qué decir de las hermanas Argotty. Llegando a la 3ra y girando a la derecha, marchábamos a la Alameda para que nos vieran las hijas de Juan Agudelo (Kolita). Antes de llegar a la carrera 4 hacíamos honor a las hermanas Amanda y Sol Barreto, y a Mercedes Arriaga (Mencho). En la esquina de la cuarta llegaba a mirarnos otra hermosura, Luz Marina Cañadas y los ojos más lindos de Quibdó, la menor de los Cristancho. Continuábamos por la Alameda hasta la carrera séptima y en el camino quedaban bellas como la hermana de los difuntos Nereo y Toño Asprilla, las hermanas Linda, Bella (q.e.p.d.), Chola, Ivonne y Lupe Ángel García; las hijas de Crecenciano Valencia; Sonia y Nieves Rentería Henry; Wilfrida Conto, una de las hijas de Cosme Moreno, Zulma Coutin, Las hermanas Herrera Flóres, Adriana Garrido, las hijas de Balbino Arriaga, la hermana de Guillermo Culebrón, la hermana de Carlos y Rafael Ayala (qué belleza), Olga Marina Alvarez del Pino, Albita Salazar Paz (para seguir mirándola), Aura Figueroa Lozano, la hija menor del sargento Palacios, las hermanas Maya Quejada, Mercedes Arriaga Lozano Mencho; las hijas mayores de Aureliano Perea Aluma, Idalmy y Bertilda García Córdoba, Amirlan Ramírez Aguilar, Papita Díaz , Norma Barrios; un ramillete de verdaderas beldades que han engalanado nuestra tierra y nuestra raza de ébano. |
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