Chocó 7 días
|
|
Historia de un general negro (final) Por Armando Mosquera Aguilar Washington, D.C. USA. Nuestro recorrido no cubría sino el anillo de Quibdó y fueron muchas las bellezas no mencionadas, como Osiris Garcés Abadía (Loto), Luisa Cuesta, María Cano, Zulma Valdés, las hermanas Guisado, Graciela Coutin Martínez «Gache», Tulia Rivas Lara, las hermanas Mirtha, Nora y Chichi Villa, la veterana Fabiola Arriaga Córdoba y sus hermanas Blascina, Ruth y Chola; las hijas del carnicero Rivera, las hermanas García Ayala, Mery Tipton Romaña (turca), Norma Perea, Enni Ovidia Moreno Mena, Mirna y Janeth Parra, Chocotica Conto, Yolanda e Isolina Pino Benítez, Mariela Mosquera Florez, Luisa Perea (Lucha), Marlen y Rosario Garrido, Euda Copete Quinto «Tata», Cleotilde «Pirringa» y Bolombo Mosquera Valencia; Nubia, Edilma y Zully Mosquera Mayo; las hermanas Díaz Ceballos; las hermanas Terreros, Lorenza Salas, las hermanas de Ismael Aldana (qué mujeres), la hermana de Angel Rivera, las hijas de Pipí; Odilia y hermanas; Janeth e Íride Suárez; Glory y Titi Lozano Peña, Cecilia y seño Garcés; Libia Palacios Mosquera; Atun, Martha y Olga Lucía Mosquera; Nora, Teresa y Nononga Mosquera; las hijas de Jota Jota Jaramillo; Betty y Lucina Herrera Mosquera; la segunda de las hijas de Luis Vivas. La Banda de Guerra finalizaba cada recorrido en nuestro barrio César Conto, con honores a la bandera colombiana. Cada miembro del Batallón Pantanito hacía la parada correspondiente a su grado, poniéndose firme frente a su General y solicitando permiso para retirarse. Yo trataba de dominar el caballo con una mano, ya que mantenía la otra (la derecha) en posición de saludo militar despidiendo uno a uno a oficiales, suboficiales y rasos. Mi grado de General generaba admiración y respeto. "Mi General Armandito. Le informo que el cabo Odín Sánchez Montes de Oca no ha hecho los mandados de la casa. Por lo tanto le pido lo sancione" (palabras de Rafael Sánchez Hinestroza). "Mire General, hace dos días busco a mi sobrino Castillo» (expresión de Juan Palacios Murrapo)" El soldado Castillo vigilaba nuestro Batallón Pantanito, una construcción de dos pisos hecha por nosotros en el patio de mi casa, después que La Nena Pretel, madre del hoy médico Fabio Useche, nos había destruido una en un predio de su propiedad. Me sentía orgulloso de ser el comandante del Batallón, con triunfos sobre Alameda, Pandeyuca y Roma. Solo perdimos un enfrentamiento, cuando, unido a los anteriores, nos enfrentamos al batallón de La Yesquita, comandado por Franklin Cuesta, Watibonza, Nelson y Elio Ratica, quienes ayudados por los de San Vicente (Pueblo Mugre), nos pusieron a correr de regreso a nuestra sede. Los enfrentamientos entre batallones los hacíamos con pistolas de madera con un caucho que disparaba una tapa de gaseosa contra el enemigo; con un caucho amarrado a dos dedos de una mano en forma de V, lanzábamos "balas" de alambre y las famosas y muy conocidas caucheras, con las que tirábamos piedras. Los de San Vicente (Pueblo Mugre), hicieron pistolas con tubos de hierro, que llenaban con pólvora y disparaban sin importarles cuántos heridos podrían resultar. Por eso nos ganaron y nos pusieron a correr. Los verdaderos oficiales La mayoría de las peleas eran callejeras, más sin embargo, algunas veces nos citábamos con el enemigo en el Paraíso, o Cohiba, llamado hoy barrio Kennedy, que en aquella época, estaba plagado de árboles y monte. Profesábamos admiración y respeto por el primer teniente coronel de la Policía chocoano, el quibdoseño Florentino Bejarano, por el primer condoteño con rango de Mayor, Fulton Velásquez y dos condoteños más con grados de alta jerarquía, el coronel Booder Valencia y el primer chocoano con grado de General (brigadier) Laureano Sánchez (hijo del ex parlamentario Isaac Sánchez Palau). Quibdó se ha dado el lujo de aportarle a la Policía los Mayores Campo Elías Castro, Rafael Arrunátegui, Manuel Garrido, Pilán Arriaga y Belisario Córdoba; los tenientes Joaquín Santacoloma y Elías Yurgaky; o los cadetes Edgar Baldrich, Amed Mosquera y Eleázar Valencia. Istmina y Bagadó dieron a los tenientes Azarías Mosquera y Yácome Guío Ledezma. Nuestra tierra chocoana también ha incursionado en la oficialidad del ejército: el coronel Rengifo Castillo (Pajarito), los capitanes Ariel Valdés y Epifanio Alvarez Copete (Epi); el teniente Jairo Castillo Rengifo y el subteniente Alexis Perea Chalá. En la marina se destacaron Miguel Angel Arcos, Harry Díaz, Wilmar Paz Palomeque, Guáscar Castro Díaz, Marcos Aguilar Palacios, Alfredo Cújar Garcés, Anio Ramírez Aguilar y Tijerino Mosquera Mosquera. Mi grado de General en el Batallón Pantanito no era oficial pero nuestro Chocó querido y nuestra raza no habían dado el primer General. Paradójicamente aquel hombre robusto que un día me dijo que la policía no era el camino resultó ser el padre del hombre que el pasado diciembre recibió el sol que lo distingue como el primer general de raza negra en Colombia, el bogotano Luis Alberto Moore Perea. |
© 2007 Chocó 7
días
http://www.choco7dias.com