Chocó 7 días
|
|
EDITORIAL Mucho ruido y pocas nueces Con el último escándalo sobre la dramática situación humanitaria en el Chocó el go- bierno nacional se lavó las manos como Pilatos, escondió su responsabilidad y gritó a los cuatro vientos que la causa principal y única radicaba en la corrupción de los dirigentes locales. Como hizo Samper en el sonado proceso 8000, cuando traicionó al anticuario y a sus escuderos principales, Uribe tiró al agua a sus aliados regionales de Cambio Radical y de La U, y anunció una embestida arrasadora contra "los corruptos chocoanos". Aceleró el proceso de intervención, control, liquidación y privatización de los recursos y entidades del Chocó (departamento, Dasalud, lotería, alcaldías, EPQ, educación) e impulsó a los sabuesos del DAS y de los organismos de control a desatar una cacería desenfrenada hasta en el más recóndito municipio. Día tras día, la opinión nacional fue bombardeada con un sinfín de declaraciones generalizantes, superficiales, hipócritas y discriminatorias que descargaron un nuevo estigma sobre el pueblo chocoano. Un pueblo sojuzgado y aplastado por siglos recibió ahora el peor baldón. En el período colonial su carne era azotada a latigazos y su piel era marcada y desfigurada con fuego por los amos esclavistas. Y luego fue lanzado al abandono estatal y al saqueo de sus inmensos recursos naturales. Pero nunca hasta ahora su dignidad había sido mancillada tan hondo. Uribe ultrajó lo mas profundo la noble dignidad humana del pueblo chocoano al marcar sobre su piel de ébano la etiqueta de corrupto. El ‘señor de las sombras’, el mismo de las licencias de Aerocivil, el de las Convivir, quien compró la reelección a los parlamentarios Yudis y Teodolindo, quien bendijo la criminal destrucción de Irak, castigó y condenó al Chocó a llevar consigo la peor de las lepras. Gente desnutrida y sin esperanza que a duras penas sobrevive con dos o tres mil pesos al día, ahora es confinada al rincón de la infamia. ¿Y dónde están los corruptos? El fiscal, el procurador y el contralor hicieron presencia la semana pasada en Quibdó a una "rendición de cuentas". Cuando se esperaban informes concretos de sus acciones, solo se escucharon interrogantes, procesos en trámite, especulaciones sociológicas, indagaciones preliminares, posibilidades de desvíos, revisiones, inicio de sanciones, proyectos de ley. Mucho espectáculo, mucho ruido estridente y pocas nueces. Cuando los emperadores romanos percibían la inconformidad popular, por falta de pan, montaban un circo. La corrupción de las últimas décadas en el Chocó ha pasado por las narices de los funcionarios de control y ha circulado como Pedro por su casa por sus pomposos escritorios. Que no termine esta batahola escandalosa en un espectáculo virtual, es el clamor popular. Que no termine el sainete como el parto de los montes, cuando tembló la tierra y, al final, solo se percibió el débil chillido de un ratón por una grieta. |
© 2007 Chocó 7
días
http://www.choco7dias.com