Chocó 7 días

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BOCADILLOS DE PRENSA

¿Enfermo o extorsionado?

El Esp., jun 10/07

Notícula. Grotesco que Uribe lleve al par de funcionarios negros de su gabinete a EEUU como quien muestra un par de trofeos. ¿Cómo se dejan ellos discriminar así? Por fortuna el traductor era Angelino Garzón.

Chocó dejaría de ser departamento

El Tiempo, jun. 9/07

Más del 50 %o del Chocó no tiene sus necesidades copadas. La advertencia la hizo el gobernador (e), Ovidio Cortés García, luego de que el Ministerio de Hacienda convocó para el 13 de junio a una Asamblea de acreedores.

La reunión estará liderada por aquellas empresas y personas naturales a quienes el departamento les adeuda una cifra cercana a los 65 mil millones de pesos.

Según Cortés, la asamblea incluirá otra decisión: el Gobierno dejaría por fuera al Chocó de la Ley 550 de intervención económica, que le permite pagar sus compromisos a plazos desde el 2001.

Con esto, los acreedores podrían demandar los pagos de forma inmediata y, como el departamento no podrá cancelarlos, originaría la declaratoria de inviabilidad. "Así, la desaparición sería inminente", dijo Cortés.

El secretario de Hacienda, Roger Mosquera, dijo que "hay sentencias judiciales que afectan las finanzas".

Nuevas tendencias de tintura apuntan hacia África

El Espectador, jun. 9/07

Con una campaña de solidaridad hacia los niños del Chocó, apoyada por Vanessa Mendoza, Claudia Lozano y Yeimy Paola Vargas, Wella presentará el 13 de junio su colección African Sun, cuya propuesta es retornar hacia la tierra y la naturaleza con un toque de rubio para cada mujer:

Wella Professionals ha querido que esta campaña de African Sun ilumine la vida de los niños afrocolombianos. Por esta razón va a destinar el 10% de sus ventas de tonos rubios entre junio y septiembre a los proyectos educativos de la fundación Vanessa Mendoza. Si al visitar el salón de belleza las consumidoras exigen la aplicación de estos tonos están vinculándose a este proyecto de bienestar social en el Chocó.

Negro, hacéme un corte

El Mundo, jun. 10/07

Algo curioso en las peluquerías de negros en Medellín es que se puede ver cómo es una Quibdó pero pequeña: con la música, la bulla, y la «sabrosura», que caracteriza a la capital chocoana.

"Este motilaíto yo lo llamo clásico, pero en la cultura negra, le dicen el estilo «perra», es decir, desvastado en los lados y con una cresta atrás", dice uno de los peluqueros. Pero así como «la perra», existe toda una tipología de estilos, que sólo si se creció en el Chocó de la sopa de queso con plátano frito, se sabría distinguir.

El ‘fei’ (que en realidad es el face), el Sombreado, el Yersey y el Mikey, son sólo algunas de las posibilidades estilísticas que se tienen para adornar la cabeza, para hacer de ella, todo un monumento progresista a la coliflor.

Con el motilado ‘Plancha’ y ‘La Mesa’ hay que tener mucho cuidado.

Marcho Blandón aprendió en Acandí (Chocó) los buenos oficios del peluchín, como se le llama al artefacto con el que se acostumbra cortar el pelo. Es una pieza de plástico a la que se le inserta una cuchilla «Minora», y con la que también es posible dar a luz a estilos de corte como el Argentino, el Sombreado o Degradado, el más común entre la comunidad afrodescendiente.

El otro ‘Alemán’

Semana, Edic. 1310

El ‘Alemán’ de las negritudes es Jorge Julio, un campesino que llegó a la zona en 1957 y que en repetidas ocasiones ha sido víctima de la violencia de las Autodefensas Unidas de Colombia y que se ha visto obligado a desplazarse y a convivir con la muerte.

Se define como "un campesino por naturaleza" y vive en Unguía, Chocó, un municipio ubicado cerca de la desembocadura del río Atrato, en el golfo de Urabá. Es padre de 15 hijos.

Con 52 años de feliz matrimonio, ha sido testigo de la historia reciente del Urabá. Natural de Necoclí, llegó a Unguía en 1957 recién casado y cuando era adolescente. Esa región era una enorme selva que formaba parte de la reserva forestal de Chocó. La llegada de colonos a estos territorios baldíos muy pronto alteró el paisaje. "Llegamos como aserradores. En esa época había roble, caoba. Todo eso era pura montaña (como le dicen a la selva). Allí viví 40 y pico de años sin moverme, pero en 1995 conocí las tierras de Riosucio, Atrato arriba. Me gustaron mucho, compré allá y a los nueve meses nos tocó salir porque nos amenazó el grupo de Autodefensas. Cuando ellos invadieron la zona, consideraron que todos los campesinos éramos guerrilleros y arrasaron con todo a su paso".

En marzo de 1996, el ‘Alemán’ y su familia tuvieron que huir. "A Pavarandó arrimamos 5.700 personas".

Hace casi tres años regresó a Unguía y volvió a trabajar la tierra, pero el conflicto no ha cesado. Todos los días salen del pueblo a sus parcelas, pero no saben si van a regresar vivos.

Señala que los campesinos nunca le han pedido al gobierno "ni una libra de panela. Pero cuando uno no puede trabajar, vienen el hambre, la enfermedad. Y con hambre uno es capaz de cualquier cosa".

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