Chocó 7 días
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EDITORIAL Parto de los montes en el acueducto de Quibdó "Parieron los montes. Nació un ridículo ratón". Quinto Horacio FlacoCuando
los periodistas de Bogotá fueron invitados a una rueda de prensa el
pasado 17 de agosto en En medio de la vacua prosopopeya oficial y rodeado de la Superintendente de Servicios Públicos, Evamaría Uribe Tobón, y de altos funcionarios de las Empresas Públicas de Medellín (EPM) y de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), el ministro Juan Lozano Ramírez desglosó lo que llamó "solución integral y estructural": invertir unos centavos para medio remendar el agonizante y vetusto acueducto por bombeo y entregarlo por concesión a un operador privado en junio de 2008. Recordó que el Conpes 3470 del 30 de abril de 2007 aprobó para el acueducto de Quibdó recursos de la nación en los próximos ocho años, así: 2007, $4.500 millones; 2008, $2.872 millones; 2009, $2.857 millones; 2010, $2.459 millones; 2011, $945 millones; 2012, $966 millones; 2013, $353 millones y 2014, $354 millones. Es decir, migajas para una operación cosmética a un moribundo buscando hacerlo atractivo a un particular interesado en el lucro con el líquido vital. Luego de cinco años de mandato, del raponazo por la Superservicios a las EPQ del municipio, del continuismo declinante de ETA Servicios, el gobierno de Uribe tiró las cartas sobre la mesa y, como en el adagio del poeta latino, nació un ridículo ratón del parto de los montes. Nació un engendro que viola el compromiso adquirido en el paro cívico de junio de 2000 de construir un acueducto por gravedad, un verdadero y moderno acueducto que suministre agua potable a toda la población las 24 horas del día. Existen al menos cuatro estudios (Corpes de Occidente, Innova Ingenieros, Manov, Maya Marín) que prueban, de un lado, la insostenibilidad del acueducto por bombeo y, del otro, lo económico y eficiente del acueducto por gravedad. Con cifras a la mano se comprueba el alto costo del suministro de un metro cúbico de agua por bombeo. Innova Ingenieros analiza siete fuentes y recomienda la de Ichó, a 160 metros sobre el nivel del mar, 28 kilómetros de tubería de conducción y con un costo de 17.350 millones de pesos del 2001. No se necesita ser ingeniero sanitario para entender que nada esencial cambiará en la caricatura de acueducto que tenemos en Quibdó con un ligero maquillaje a los tanques de abastecimiento, unos dosificadores en la planta de tratamiento, dos o tres aparaticos nuevos en el laboratorio y contadores en las puertas de las viviendas. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Mal hacen y quedarán desacreditados los directivos de EPM y EAAB al apadrinar un aborto deformado que agudizará las angustias del pueblo quibdoseño, prolongando la ineficiencia y abriendo las compuertas a las altas tarifas propias de la transformación de un servicio público esencial en un vulgar negocio de un particular. Contrasta el anuncio del gobierno con el vigoroso movimiento nacional de impulsar un referendo que busca que el agua sea un derecho fundamental. Es otro engaño del gobierno traer a cuento el clima lluvioso de Quibdó para perpetuar la caricatura del acueducto por bombeo. Los chocoanos no somos ciudadanos de quinta categoría y tenemos el compromiso firmado y vinculante del gobierno de construir el acueducto por gravedad. |
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