Chocó 7 días
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LA COLUMNA DE MENA MENA El mundo electoral La magia de los jurados No solo se pierden las elecciones en los sitios iluminados y con vigilancias garantizadas por los partidos y autoridades electorales entrenadas. También se han visto candidatos derrotados en los mismos espacios oficiales en donde se fraguan las normas para ofrecerle a los protagonistas transparencia y vigilancia democrática. Así pierde el que gana y gana el que pierde. ¡Casos se han visto! Hay quienes no invierten un peso en carteles, canciones, cuñas radiales, sancochos, actos de medición de poderío, toda la fanfarria que demanda la tradición y costumbre es recurrentes, pero guardan el dinero para comprar caciques y jurados. Así también se gana. ¡Que viva la democracia!. Una vez fui jefe de debate y nos ganaron por 16 votos. Una urna viajera de una lejana población, que dejan siempre de última, sirvió de pretexto para completar el déficit de votos que hacía falta a los conservadores para superar al contendor liberal. Registrador departamental conservador y jurado conservador del lejano pueblo. Arreglada la cosa, la "democracia" siguió su marcha por cuatro años más. Ha habido concejales y diputados que compran su curul en pleno recinto, a última hora, en la penumbra y el cansancio electoral. Rumban demandas postelectorales y los especialistas casi siempre obtienen la razón, casi siempre, cuando ya está terminado el período electoral, pero los jurados andan en motos nuevas y tiran pinta. ¡Cómo le parece profesor! Con todas esta experiencias, mi jefe le tenía terror a los jurados y a los recintos oficiales de la Registraduría. Montó su sistema de comunicación que cubría esos lejanos municipios corregimientos y veredas. Los capitanes y la tropa de testigos electorales, cerrada la hora de votación, le comunicaban en vivo y directo el resultado que como testimonio público iba al "tablero electrónico" que sus adversarios bautizaron. Se confrontaban los datos a mano y los magos del fraude se frustraban ante la evidencia electrónica. A mi jefe nunca lo derrotaron ni por fraude, ni por plata. Por eso nunca fue rico. Dr. Euclides Lozano Lemus (Vivencias) Amigo entrañable, nacido en Quibdó, falleció en Cali el 10 de septiembre, a la edad de 74 años. Desde temprana edad estuvimos muy cerca en los mismos escenarios que tejen la vida y el destino. En los primeros años de juventud, en el colegio Carrasquilla. Luego en la euforia musical de La Timba, años sesenta, cuando el conjunto constituía la expresión musical más auténtica regional. Años después en Cartagena, en donde la Armada lo vió en un campeonato local de fútbol y se interesó en él. Siguió el servicio naval, infantería de Marina, donde también nos encontramos. Jubilado, se retiró del servicio activo, se radicó en Cali donde comenzó a estudiar hasta graduarse de abogado en la Universidad Santiago de Cali. Como profesional del Derecho regresó a su tierra natal de asesor jurídico de Mineros del Chocó. En Andagoya trabajó en la asesoría jurídica, cuando Alvaro Uribe era gerente liquidador. Volví a encontrarme con Euclides, después de retirado también de la Armada Nacional, en el campo político administrativo, cuando hicimos parte activa en el Movimiento Liberal Popular. Lozano Lemus hizo un afortunado recorrido administrativo por las más importantes instituciones del orden departamental. Después ejerció el litigio público, se presentó a las convenciones del MLP para la lista del Congreso Nacional y fue derrotado. Ultimamente enfermó de una afección renal que le obligó radicarse en Cali. En el trance de una cirugía falleció, al lado de su esposa e hijos. A su hermana en Quibdó Aceneth Lozano de Arriaga e hijos hago llegar mi hondo sentimiento de pesar por su desaparición. Con él compartí muchos momentos inolvidables de mi existencia. |
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