Chocó 7 días
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EDITORIAL Sobre la pobreza del Chocó Esta semana se presentó en Quibdó la investigación titulada ¿Por qué es pobre el Chocó?, elaborada por Jaime Bonet M., economista del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República, de Cartagena. La verdad es que el tema de la pobreza del Chocó ha sido recurrente desde los lejanos días de la dominación colonial española y ha servido para la elaboración de todo tipo de teorías y elucubraciones, muchas de ellas embadurnadas de concepciones racistas y fascistas, como las expuestas en la mitad del siglo XX por Laureano Gómez y Luis López de Mesa sobre "la pereza natural e inferioridad del negro" El trabajo de Bonet tiene un aspecto positivo y es que contradice a los actuales voceros del uribismo que esconden su responsabilidad y vociferan a diario que la miseria chocoana se debe a la corrupción local. Dice Bonet: "Al simplemente asumir que la causa del atraso chocoano son sus altos niveles de corrupción, se está desconociendo la realidad histórica de abandono estatal, de debilidad institucional y de condiciones geográficas y climáticas adversas que han condicionado su desarrollo social y económico, Por supuesto que la corrupción es parte del problema pero no es lo único, ni debe ser excusa para evadir las responsabilidades que cada uno de los niveles de Gobierno tiene con los habitantes de ese departamento". También es cierto lo que afirma Bonet sobre las causas estructurales, como el legado colonial, instituciones débiles, poca producción con poco valor agregado y la desintegración del Chocó de la actividad económica nacional. Anexa datos comparativos importantes sobre el bajísimo nivel de kilómetros de carretera pavimentada por habitante y por kilómetro cuadrado, población dispersa, migración de la población, producción de oro y decrecimiento real de la agricultura, la minería, la "industria" y el comercio. Sin embargo, pensamos que el análisis se quedó corto frente a las causas del horroroso drama de la miseria que mata a la población chocoana. De manera implícita Bonet considera positivo el saqueo del oro y del platino chocoano que durante décadas realizó la empresa gringa Chocó Pacífico en la zona del San Juan, ocultando su nulo aporte al desarrollo regional. Cae Bonet en la trampa de considerar el clima lluvioso como una trampa para el progreso. El hombre es el ser superior de la naturaleza. Por el fenómeno de la convergencia intertropical, el Chocó tiene una alta pluviosidad, un verdadero y maravilloso tesoro que además de fuente de vida puede ser aprovechado para beneficio del pueblo. En desiertos o humedales, costas, valles o montañas, el desarrollo puede pelechar y erradicar la miseria, dependiendo de las políticas al mando del Estado, del impulso a las fuerzas productivas, del impulso a la ciencia y la tecnología, de la redistribución del ingreso y el combate a los monopolios, al capital usurero y a la desigualdad social. El determinismo geográfico o meteorológico ya quedó en los anaqueles del pasado. En los días actuales del debate ambiental, de la información sobre espeluznantes problemas de sequías en países que suplican de rodillas por baldes de agua, no deja de ser un despropósito traer a cuento las lluvias del Chocó como una de las causas de su atraso cuando en realidad podría transformarse en poderosa palanca de riquezas. Cada minuto, cada hora, cada día, el Chocó retrocede, se rezaga en la vía al desarrollo y se liquidan o desmantelan las pocas instituciones o posibilidades de supervivencia. Ojalá el tema de las causas de la pobreza en el Chocó se constituya en debate permanente, en eslabón del necesario cambio cultural que antecede a la toma de acciones radicales que modifiquen su tragedia. |
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