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 EDITORIAL

Retroceso democrático

¿Oro? ¿Oro precioso, rojo, fascinante?

Hace amable la lepra,

Honra al ladrón y le da rango,

pleitesía e influencia

en el consejo de los senadores;

¡Oh, maldito metal,

Vil ramera de los hombres.

(Shakespeare, Timón de Atenas)

En el pasado editorial sobre la podredumbre electoral escribimos sobre la escandalosa se rie de hechos irregulares sucedidos en los últimos meses de la campaña política en el Chocó. Pues bien. Eso fue poco frente a lo acontecido en los últimos tres días, viernes, sábado y domingo de elecciones.

Los sectores políticos afectos al uribismo pusieron en práctica la mas generalizada, repugnante e indecente compra de votos.

Como corolario y remate de varios meses de ofrecimientos y compromisos a una población indigente e inconsciente, llegaron en estos tres días con fajos de billetes a los barrios y corregimientos a mercadear sufragios al por mayor. Ingresaban a las viviendas, preguntaban por el número de personas habilitadas para votar y de una multiplicaban por cincuenta mil pesos.

Cuatro votos, doscientos mil pesos. Y en "combo" que incluía gobernador, alcalde, diputado y concejal, la subasta crecía.

En sus sedes políticas, en buses y busetas contratadas previamente y en viviendas acordadas para tal fin, como en un oscuro burdel, se escenificaron miles de transacciones con uno de los mas elevados asuntos de la democracia. El derecho al voto libre y soberano fue derrotado por el "estiércol del diablo", por el inmenso poder del dinero.

El 28 de octubre se materializó en el Chocó un inmenso retroceso de la democracia política, el descenso a la lumpen-política. Sepultadas quedaron las limpias campañas políticas de Diego Luis Córdoba, Ramón Lozano Garcés o Manuel Mosquera cuando levantaban banderas al viento, explicaban sus programas y debatían en los balcones, de cara al sol. El pueblo se alinderaba con ardentía por un ideal, quería a sus dirigentes y aportaba a las campañas. Los campesinos se sentían honrados con la presencia de los líderes, le facilitaban sus canoas y viviendas, y compartían sancochos con sus gallinas mas gordas. Existía mística, debate y pulcritud política.

Se engañan quienes creen tener respaldo popular porque el 28 de octubre lograron meter en las urnas miles de votos comprados con unos denarios mal habidos. Más que un soporte político real, están sentados en una efímera nube distractora que en cualquier momento desaparece. El hambre seguirá quemando los estómagos de decenas de miles de chocoanos, crecerá la desesperanza, los gobernantes terminarán enzarzados en la crisis y quedarán al desnudo sus lacras y peculados.

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