Chocó 7 días

Secciones

 

 EDITORIAL

Chocó: 60 años

Cuando el 3 de noviembre de 1947 se sancionó la Ley 13 que elevó el Chocó a la categoría de departamento quedó materializada una aspiración que venía siendo impulsada por los sectores más progresistas de la región desde comienzos del siglo 20.

La ‘departamentalización’ de la entonces intendencia era una de sus banderas más importantes, sinecura al retraso frente a otras regiones que ofrecían algún progreso industrial y agrícola, una especie de carta de ciudadanía en el entorno nacional, una posición de igualdad y un golpe a la discriminación atávica frente al Chocó por parte de los sectores dominantes.

Era una época de crecimiento de la producción de oro y platino de la empresa gringa Chocó Pacífico, de extracción de inmensos volúmenes de maderas preciosas, caucho y tagua del bosque tropical, de intentos de pequeñas manufacturas, de comercio con Cartagena, de "sueños de modernidad" con educación, carreteras, ferrocarriles y colonias agrícolas, de superación de anteriores ridículas controversias entre el Atrato y el San Juan y de afirmación de la identidad y el orgullo regional.

Han trascurrido seis décadas luego de lograda esta meta. Seis décadas donde los mil ríos del Chocó han sido testigos de episodios disímiles sobre los cuales podría escribirse una enciclopedia, pero que, como en todas las cosas, pueden encuadrarse en dos orillas contrarias.

De un lado, lo negativo, llevamos seis décadas de deterioro social, económico y cultural como resultado de sectores dirigentes arribistas y oportunistas cuya principal fin es su enriquecimiento personal.

Para lograrlo, han destruido las instituciones regionales y locales, han hecho del peculado y el prevaricato una práctica diaria y elogiable, arrastrando el Chocó a la bancarrota y al fondo del abismo, con los peores índices de expectativas de vida, mortalidad, insalubridad y analfabetismo.

Dirigentes que se ufanan en el fango de la trampa y la compraventa electoral, que ejemplifican los antivalores de la corrupción, el servilismo ante la oligarquía colombiana y los funcionarios de Washington.

Sesenta años y un departamento aplastado por las deudas y los embargos, sus entidades en liquidación, los hospitales y escuelas cayéndose a pedazos, las carreteras destruidas, el desempleo generalizado.

De otro lado, lo positivo, seis décadas de titánicos esfuerzos de distintos sectores sociales por verdadera democracia con progreso social, de trabajo tesonero en las aulas, en el campo, en las minas, en el comercio, en los servicios. De lucha contra la desmembración, de históricas y variadas protestas y paros cívicos que lograron obras importantes como las interconexiones eléctricas con Antioquia y Risaralda, la interconexión del Bajo Atrato, algunas pavimentaciones, la Universidad Tecnológica del Chocó, el puente de Yuto y doblegaron la oposición oficial a la terminación de la vía al mar. Décadas de defensa de la cultura regional, del hermoso folclor chocoano y de los valores humanistas del trabajo, la dignidad, la honestidad y la solidaridad.

Siguiendo el ejemplo del profesor Moncayo, en estos sesenta años del Departamento lavemos la bandera del Chocó, quitémosle el lodo impregnado por sus malos hijos, perfumémosla con delicioso aroma de nuestro pueblo y nuestras mujeres, y levantémosla con orgullo para que sea mecida por la brisa de nuestros ríos.

COMENTE ESTA NOTA

© 2007 Chocó 7 días
http://www.choco7dias.com