Chocó 7 días
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EDITORIAL Ceguera personalista contra el interés general Crecen las preocupaciones en la comunidad chocoana por el papel que vienen jugando los directivos de algunos consejos comunitarios en relación con la vía al mar Ánimas-Nuquí. La semana pasada se conoció que definitivamente la obra tampoco se reinicia este año debido, entre otros aspectos, a que los directivos de varios consejos comunitarios involucrados en el corredor vial no han firmado la llamada consulta previa, requisito sin el cual el Ministerio de Ambiente no entrega la licencia ambiental. Desde agosto de 2006 se informó de la existencia de pre acuerdos con los consejos comunitarios, y ahora, año y medio después, se sabe que ni siquiera se ha finiquitado una sola ficha del Plan de Gestión Social entre los consejos comunitarios y los representantes del gobierno nacional. Más optimista que realista, un ingeniero de las firmas constructoras expresó que esperaba que la firma de la consulta previa se diera en los meses de abril o mayo del próximo año para poder arrancar las obras físicas. El fundamento de la consulta previa con los directivos de consejos comunitarios es buscar la compensación por eventuales daños que una carretera ocasione, por ejemplo, en un cultivo o unas edificaciones. Si se distorsiona el asunto y se intenta utilizar la carretera como pretexto para condicionarla a la aprobación previa de otros temas en un inagotable listado de financiaciones, obras y planes de educación, salud, cultura, producción, telecomunicaciones, etc., el resultado final sería que no tendríamos ni lo uno ni lo otro. El pueblo chocoano lleva décadas de lucha contra la oposición de los distintos gobiernos a la terminación de la vía al mar. Esta reivindicación fue bandera clave en los paros cívicos del Chocó de los años 1987 y 2000. La vía al mar beneficiará en primer lugar a los campesinos del Alto Baudó, agobiados hoy por la ausencia de carreteras para elevar sus condiciones de vida. Integrará a Nuquí con el Baudó, el San Juan y el Atrato, con todo lo positivo que esto conlleva. La vía al mar, además, posibilitará la interconexión eléctrica del Baudó y del Pacífico chocoano. Pero estos intereses comunitarios y generales del pueblo chocoano no son entendidos por los directivos de algunos de estos organismos, quienes utilizan todo tipo de mañas para dilatar el proceso de la vía al mar, con el objetivo de privilegiar sus intereses particulares. Que no firman porque no conocen a fondo el proyecto de la vía. Que deben "socializar" el proyecto en asambleas y que para ello necesitan treinta o cuarenta millones de pesos. Que deben emplear a sus recomendados. Que deben colocar peajes y darles un porcentaje. El gobierno nacional no ha tenido real voluntad en la reanudación de la vía. A pesar los compromisos adquiridos en el paro cívico del 2000, en el año 2006 trasladó a la Costa Atlántica diez mil millones que existían para iniciar. Se palpa a leguas la atonía del Ministerio de Obras, del Minambiente y de Invías en el tema de la vía al mar Ánimas- Nuquí. Si el Chocó se descuida, el vital proyecto Animas-Nuquí seguirá enterrado durante mucho tiempo, impedido de revivir por la ceguera personalista de algunos directivos de consejos comunitarios y la debilidad indiferente del gobierno nacional. Lo de la vía al mar es un capítulo más en el papel negativo de algunos directivos de consejos comunitarios. Se han convertido en obstáculos atravesados en la materialización de las obras conquistadas con muchas luchas por el pueblo chocoano. En la reconstrucción de la Nueva Bellavista retrasaron las obras durante dos años. Han impedido la construcción del batallón en Istmina. Ponen trabas al puente de Nóvita. Han omitido su responsabilidad o han sido cómplices en temas como la corrupción de los politiqueros regionales, la ley forestal, la reducción de transferencias, el saqueo de los recursos mineros, la privatización de los servicios públicos, el patentamiento de plantas previsto en el TLC, etc. |
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