Chocó 7 días

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CORREO SEMANAL

Atropello en Istmina

Señor director:

El pasado 27 de diciembre de 2007 mi esposo Jairo Restrepo Saldarriaga, licenciado en música y ex director de la Caja Agraria, mi hijo Jairo Alberto Restrepo, ingeniero civil, y yo, especialista en educación personalizada, fuimos arrastrados en forma violenta desde nuestra vivienda hasta los calabozos de Istmina por nueve policías, bajo las órdenes del comandante de la estación.

¿Nuestro delito? Defender nuestra propiedad e impedir que un tubo de aguas residuales que ubicamos desde nuestra vivienda hasta el manjol fuera roto arbitrariamente por orden de un inspector de policía atrabiliario.

Somos una familia honrada y respetable que hemos contribuido desde hace 25 años al progreso y la formación de la comunidad istmineña. Pedimos a la Procuraduría, a la Defensoría y a los jueces investigar a quienes nos ultrajaron y violaron todos nuestros derechos. Atte.,

Alcira Sánchez Aljure

Istmina

De Ciénaga

Señor director:

Felicitaciones por tan buen informativo para quienes estamos por fuera del Chocó. Feliz y Próspero año para todos mis paisanos.

Leonidas Asprilla Cuesta

Ciénaga - Magdalena

Columna de Mena Mena

Señor Director:

La columna de Mena Mena con esas pinceladas de historia que enriquecen a las nuevas generaciones de jóvenes chocoanos son el aliciente para darle un poco de creatividad a el problema político económico, moral, cultural que padecemos. Felicito al autor de la excelente columna. Feliz año nuevo.

Gustavo Ramírez Orozco

Bogotá

No perdamos el alma chocoana

Señor Director:

A pesar de las difíciles condiciones de comunicación, nuestros abuelos y padres remontaban una champa o casco a punta de canalete y palanca por sus ríos y a punta de comer tuco limpio y café de afrecho nadie se dejaba morir de hambre. En navidad nuestros padres nos fabricaban juguetes de madera de balso (champas, avioncitos, casitas, pistolitas). Esas generaciones eran analfabetas pero honestos y no robaban, ni atropellaban a nadie. Con machetes y sierras manuales explotaban maderas, con batea trabajaban de sol a sol para extraer oro, en cualquier hogar chocoano se trataba a un extraños como si fuera propio, la decencia de la gente. No perdamos la esperanza, hay que empujar para adelante, debemos estar dispuestos a sacrificar si es el caso hasta nuestras vidas para lograr el bienestar de nuestro pueblo, ese debe ser nuestro ideal, no olvidemos la historia de muchos luchadores por la libertad de sus pueblos que lo han hecho y han triunfado. ¿Por qué no nosotros? Adelante paisanos a recuperar nuestra alma para defender al Choco.

Edinson Chaverra Salas

edinsonchaverra70@yahoo.es)

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