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 EDITORIAL

Los condenados y desterrados del Chocó

El pasado fin de semana los medios informativos transmitieron las impactantes imágenes del incendio de un centenar de rústicas viviendas en el barrio La Laguna, en Pereira. Mientras el fuego consumía los ranchos de esterilla y plástico, mujeres y niños corrían despavoridos por estrechos callejones para escapar de la muerte.

En pocos minutos quedó reducido a cenizas este asentamiento infrahumano de la capital de Risaralda, donde se refugiaban centenares de chocoanos, muchos de ellos de Bagadó y Tadó, que habían llegado allí huyendo de los horrores de la miseria y de los enfrentamientos entre la guerrilla y los paramilitares. En medio del llanto y del dolor nuestros paisanos abandonaron hace pocos años su terruño en el Alto Andágueda o en el Alto San Juan, y ahora purgaron de nuevo su condena en la periferia de Pereira.

El drama de La Laguna destapó la horrorosa tragedia del pueblo chocoano, que nace procesado, según palabras de Rogerio Velásquez. Sin futuro alguno en su departamento, desterrado y masacrado en su propia tierra y como un náufrago a punto de ahogarse, emigra a otras regiones en busca de salvación. Pero la depresión económica nacional golpea de manera implacable. Algunos chocoanos medio superviven como maestros en peligrosas y apartadas veredas, como soldados en zonas con grave deterioro del orden público, como cortadores y cargadores de banano, palma africana y caña en Urabá, el Meta o el Valle del Cauca, como trabajadoras domésticas en las grandes ciudades. Pero la mayoría termina en las calles pidiendo limosna en las esquinas de las calles de Medellín o Bogotá y durmiendo en antihigiénicos barrios subnormales, sin servicios y en condiciones deplorables. En lugar de salvación, los marginados chocoanos, muchos de ellos indígenas, sufren en el interior del país el infierno de la degradación, la discriminación la muerte, sin apoyo alguno de nadie y menos del gobierno nacional.

En su libro Los Condenados de la Tierra, el revolucionario pensador de Martinica, Franz Fanon, describió las atrocidades del colonialismo con el pueblo africano y su lucha por la libertad. El escritor francés Víctor Hugo, en la maravillosa novela Los Miserables, describió como nadie la contradicción entre la vieja y excluyente sociedad y los valores de un nuevo humanismo. La situación actual del pueblo chocoano, en su más profunda realidad y su disyuntiva no ha sido hasta ahora descrita en toda su dimensión, pero en parte aflora en Los Condenados de la Tierra, de Fanon, y en parte en Los Miserables, de Víctor Hugo.

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