Chocó 7 días
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EDITORIAL La vergüenza de la vía Quibdó-El Siete Por estos días se observa en las calles de la capital chocoana a un ciudadano recogiendo firmas con un chaleco donde figura la consigna: El Chocó pide pavimentación de la vía Quibdó-Medellín. Se trata de Fabio Moya, ‘el caminante chocoano’, quien hace dos meses recorrió a pie los 500 ó más kilómetros entre Quibdó y Bogotá por la ruta de Pereira. Bajo el sol y la lluvia, con apenas dos o tres centavos para pernoctar en humildes hospedajes del camino, buscaba llamar la atención del gobierno nacional y lanzar a lo largo de la ruta un grito desesperado por la terrible situación de las vías del departamento. A pesar de la irrebatible justeza de su reclamo, muy pocos lo apoyaron. Los parlamentarios chocoanos ni siquiera se dignaron respaldarlo y le tocó acudir solitario al Palacio de Nariño. Allí, no lo dejaron pasar del vestíbulo y una secretaria del montón le sugirió llenar un formato de petición de audiencia con el Presidente y esperar varios meses la respuesta. Tras el fracaso de su primer esfuerzo, Moya ha emprendido ahora la recolección de miles de firmas solicitando al gobierno la pavimentación de esta arteria vital del Chocó. La situación de la vía Quibdó-El Siete es una vergüenza, una ignominia, una afrenta para el pueblo chocoa no. Es tal vez la peor y más infamante carretera de Colombia y una de las peores del mundo. Aplicando las teorías neoliberales se liquidaron los obreros de carreteras y pasaron a la historia los campamentos con maquinaria que permitían un permanente mantenimiento. Hoy en día los condenados a transitarla deben afrontar mas de doce horas de infierno con miles y miles de huecos, ausencia de real mantenimiento, carencia de cunetas y señalización, derrumbes por doquier, sectores donde a duras penas caben las llantas de los vehículos, puentes a punto de colapsar, charcos y pantanos en el centro de la trocha. Algunos veteranos afirman que en la actualidad está peor que en la década del cuarenta y del cincuenta del siglo pasado, recién abierta al transporte. Siendo esta una ruta terrestre esencial de ingreso de mercancías y pasajeros al departamento, su indecente situación es la muestra patética de un Estado que desprecia al Chocó y de un gobierno que deja de lado la infraestructura básica del progreso nacional. El ‘caminante chocoano’ está bien encaminado. Luchar por la pavimentación de la vía Quibdó-El Siete es levantar la bandera y el honor del Chocó. |
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