Chocó 7 días
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EL CHOCÓ DE AYER De la edición 2552 del periódico ABC (junio 23 de 1932) Crimen en Tutunendo El negocio de una libra de carne culmina con un homicidio en la población de Tutunendo, el 13 de los corrientes. Tutunendo, la simpática población vecina, célebre entre nosotros por sus bulliciosos festejos y las limpias aguas de su precioso río, fue teatro la semana pasada de un doloroso caso de sangre: El lunes 13, como a eso de las 5 a.m., expresos de Tutunendo llegaron a Quibdó con oficios del Sr. Juez del 1º Circuito, quien allá estaba en diligencias sumarias, pidiendo protección de la policía y reclamando la presencia de los médicos legales para una autopsia, pues se había cometido un homicidio. Ni cortos, ni perezosos, enviamos inmediatamente a nuestro reportero. A eso de las 12 del mismo día llegaron al teatro de los acontecimientos los doctores Antonio J. Rodríguez y Hernán Perea Quesada, y el personero municipal Rodolfo Castro Torrijos. Inmediatamente procedieron a hacer la autopsia del cadáver de Ramón Nazario Chaverra. Este presentaba tres heridas, una sobre la clavícula derecha que interesó apenas los tejidos musculares. Otras sobre la tetilla derecha, cuarta costilla, que alcanzó a interesar la planta y una tercera en el brazo derecho que cortó integró la víscera con todos los tejidos venosos y arteriales. Esta fue la que causo la muerte rápida por el desangre. Los acontecimientos: El domingo a eso de las 19, Ramón Nazario Chaverra, con bastantes tragos iba a la parte baja de la población cuando se encontró con Alberto Valencia, a quien se dirigió pidiéndole que del cerdo que iba a beneficiar al día siguiente diera al crédito algunas libras. Alberto Valencia rechazó la operación, aclaró que el mismo Chaverra en varias ocasiones le había negado el mismo favor y que no hacía negocios con borrachos. Se agrió la discusión y de la palabra se pasó a los hechos y Valencia, rápidamente, penetró a su casa de habitación de donde salió esgrimiendo un cuchillo con el que asestó varios golpes a Chaverra. Este mortalmente herido, trató de defenderse con las manos pero, vencido por el dolor y el desangre, cayó para no levantarse más. Muchos ciudadanos estaban en el lugar cercano al de los acontecimientos y con el ruido de la riña corrieron por curiosidad y con ánimo de separar a los contrincantes, pero llegaron cuando todo había terminado. Chaverra estaba agónico y Valencia se había favorecido bajo su techo. Las familias Chaverra y Valencia, cuyos miembros son numerosos, inmediatamente se armaron de palos machetes, chuzos, etc, los unos por vengar la ofensa y los otros por favorecer a su pariente, y fue indispensable una energía y una diplomacia verdaderamente digna de tal causa de parte del señor Juez Primero para evitar un San Bartalomé. El martes en la tarde llegó el Juzgado trayendo prisionero a Alberto Valencia, quien se halla recluido en la cárcel de Quibdó. Se quejan contra el inspector de la B. La Yesca Han estado en nuestra oficina Rosendo Palomeque, Heriberto Parra y otros vecinos de la Boca de La Yesca y La Playa, a pedirnos que gestionemos desde el periódico el cambio del actual Inspector de Policía de la Boca de La Yesca y La Playa, a pocos minutos de distancia de esta capital. Motiva la solicitud -dicen los señores queredantes- el hecho de que el Inspector, Juan Candelario Serna, es un hombre de mal carácter, intransigente, despótico con sus subordinados, y a quien le formulan, por lo demás, el gravísimo cargo de que impone fuertes multas, que ellos no saben si irán para el Tesoro Municipal. Esta información nos la dió Parra, quien nos cita dos multas impuestas a un hermano suyo, y a quien nos remitimos, para el caso de la investigación. Damos traslado al señor alcalde Provincial. Quejas contra el Tesoro de Nuquí Señor presidente del Concejo de Nuquí. Yo, Felipe Moreno, como ciudadano, digo a usted, para si lo ignora, que el señor Tesorero Municipal, por ser muy belicoso no puede desempeñar dicho puesto que admite diplomacía. A mi me insultó en plena calle y tenemos una fianza en la alcaldía la cual violó con haberle tirado una puñalada al señor Cayetano Sucre en la puerta de mi casa, estando Sucre hablando con mi señora. A mi parecer el atentado iba y provocativa (sic). A Ceferino le casó pelea porque le cobró un viaje. Estoy listo para probarlo. Soy de usted atento y S. S. Felipe Moreno B. Nuquí, junio 14 de 1932 De la edición 2553 del periódico ABC (junio 25 de 1932) De Engribadó En Engribadó dejó de existir el 25 de mayo último, el joven Benedicto Palacios B., quien se captó las simpatías generales por su don de gentes, su cultura, su irreprochable manera de ser, y sobre todo, por su espíritu público. A sus gestiones se debe la fundación de la escuela de este lugar. La directora del establecimiento y los alumnos lloran la desaparición del señor Palacios. Heliodoro Rodríguez. Noticias privadas recibidas ayer de Pereira, dan cuenta de que, aunque no ha cesado el peligro, se observa una ligera reacción en la quebrantada salud de nuestro viejo y querido amigo y maestro, doctor Heliodoro Rodríguez. Celebramos de todo corazón esta gratísima nueva. Y deseamos que continúe mejorando el ilustre enfermo, cuya recaída ha causado, sensación y angustia en la totalidad de la ciudadanía quibdoseña, que le admira y le quiere. |
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