Chocó 7 días
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EDITORIAL Falsas ilusiones en Obama En los últimos meses viene creciendo en el Chocó la especie de que los agudos problemas regionales se solucionarán si Barack Hussein Obama gana la presidencia de los Estados Unidos. Un Representante a la Cámara especula con ingentes recursos en dólares para el departamento por su "amistad" con el candidato gringo. Varios alcaldes han expresado que no tienen apoyo del gobierno nacional y que acudirán a Obama para sanear la bancarrota local heredada de sus antecesores. Algunos medios de comunicación regionales, sin ahondar en la esencia imperialista del programa y la política del nuevo Mesías, han caído en la añagaza de la retórica vacua congénita a las campañas electorales y propagan falsas ilusiones. Candidatos estudiantiles de la UTCH imprimen publicidad con sus fotos al lado de Obama. Chocoanos residentes en Washington, "consultivos de alto nivel", ex candidatos derrotados, directivos universitarios y de consejos comunitarios se deshacen en ditirambos melifluos y desde ahora intentan hacer creer que una posible presidencia del hijo de un hombre de Kenya y de una mujer de Kansas traerá por arte de birlibirloque ríos de leche y miel al Chocó. Obama, Hillary Clinton y John McCain están identificados en defender la hegemonía norteamericana, aumentando y tecnificando sus fuerzas y bases militares en todo el mundo, fortaleciendo el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio, promoviendo las transnacionales de los Estados Unidos, y buscando mano de obra barata y control de más fuentes de materias primas por doquier. Obama, admirador ferviente de Ronald Reagan, plantea un gobierno "unificador" que amortigüe las contradicciones internas (una especie de Frente Nacional) para "revitalizar las tradiciones, raíces, propósitos y poderío de los Estados Unidos". Obama aprobó en tres ocasiones los fondos para la guerra en Irak y votó a favor el Patriot Act, una ley que legitima la tortura y viola los derechos democráticos de la población.Además, votó el oprobioso muro fronterizo con México, propone medidas drásticas contra los inmigrantes, defiende la privatización de la salud y la educación, no rechaza la pena de muerte, propone enviar más tropas a Afganistán, aplaudió a Uribe por la violación de la soberanía e integridad territorial de Ecuador, dijo que bombardearía aldeas de Pakistán sin pedir permiso a su gobierno y se niega a firmar el Protocolo de Kioto y decenas de convenios internacionales sobre derechos de los niños, la mujer, los trabajadores y la protección ambiental. Desde hace un siglo los Estados Unidos se transmutaron en una potencia imperialista y desde esa época el Chocó y el resto del país han padecido el saqueo de los recursos naturales y el control neocolonial. Personajes del Chocó que han vivido de rodillas, batiendo incienso y llevándole votos a la oligarquía colombiana, ahora besan los pies de manera impúdica ante los pregoneros de la continuidad del imperio, con la mente obsesionada en dos o tres denarios que podrían llegar a sus bolsillos por su repudiable acción. Nuestra solución no está en pasar de mendigos nacionales a mendigos internacionales. Vivimos un mundo y una época donde las relaciones entre naciones no están regidas por criterios samaritanos, donde el apetito de mayores ganancias sepulta el humanismo y legitima la más insensible crueldad, la nueva opresión y la muerte. Nadie vendrá de afuera como un arcángel celestial a superar los problemas de Colombia y, por ende del Chocó. Solo liberando nuestra mente de ataduras esclavistas, basándonos en nuestros propios esfuerzos y procurando una sociedad realmente soberana y democrática podremos iniciar la senda del progreso. Repasemos la historia y recordemos lo que hizo Pianjy, el faraón negro y fundador de la dinastía XXV de Egipto en el año -725, que aplicó el látigo y la esclavitud a centenares de miles de africanos para sostener su imperio. |
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