Chocó 7 días
|
|
EDITORIAL La sumisión no paga La dirigencia política chocoana de las últimas décadas se ha "distinguido" por su carácter sumiso ante el gobierno nacional y sus directrices. Parlamentarios, gobernadores y la mayoría de los diputados, alcaldes y concejales aceptan como vasallos los dictámenes de los miembros de la cúpula gobernante. Los Representantes a la Cámara se ufanan de ser "amigos del presidente", pontifican que la dirigencia del Chocó no puede pensar ni actuar en contravía del gobierno, se deshacen en elogios y aplausos ante la alta burocracia uribista y votan sin chistar todos los proyectos oficiales, así ellos lleven más hambre y miseria a la comunidad chocoana. Para no ir muy lejos, basta recordar sus más recientes y vergonzosos apoyos a los actos legislativos de recorte de transferencias, la reelección, la ley forestal y el TLC (que a través del patentamiento de plantas entrega el bosque tropical a las multinacionales). Corren presurosos cada que el alto gobierno los necesite, ya sea para votar un proyecto, para maquillar un atropello contra el departamento, para sofocar una inconformidad local o para mostrarlos como mascotas en Washington ante el Congressional Black Caucus. Algo análogo ocurre con los gobernadores. Como una emperadora, la Ministra de Educación lanzó un ultimátum a Julio Ibargüen: "Ó bota y traslada a dos mil maestros, ó lo hago yo interviniendo la secretaría departamental". Igual sucedió con José Renán Barco, ex Superintendente de Salud, seudo moralista hoy en la picota pública por corrupción: "Ó acaba la Lotería o la acabo yo". Ante esa alternativa, en lugar de enfrentar con dignidad la embestida y apelar al pueblo (como lo hicieron los dirigentes de la década del cincuenta del siglo pasado frente al intento de desmembración), se impuso el vasallaje y se autoejecutaron los dictámenes, violando derechos y normas, y agravando la crisis regional. Pero está demostrado históricamente que el servilismo, lejos de conseguir un objetivo, lo hace más difícil. Luego de cada arrodillamiento de la dirigencia política regional ha venido una bofetada del gobierno nacional. Muy bien que botaron los maestros, ahora intervengo a Dasalud. Votaron la reelección, entonces designo un asesor-gobernador paralelo. Cumplieron la liquidación de la lotería, ahora termino el acuerdo de reestructuración de pasivos. Apoyaron el recorte de trasferencias, ni presto ni doy un peso para el saneamiento del departamento y de los municipios. Defienden aquí y allá mi gobierno, ahora los encarcelo por corruptos y aliados del narcotráfico. Empujaron la ley forestal, y les digo que no hay ni un centavo para pavimento en la vía Quibdó-El Siete. Aprobaron el "plan nacional de desarrollo", ahora embolato el estadio, el acueducto por gravedad de Quibdó, la limpieza de las bocas del Atrato, el puerto de Tribugá, etc. Me defienden de los ataques de la oposición en el congreso, entonces no transfiero recursos y se acaba el municipio de Bajirá, y bajo cuerda muevo hilos para dicho territorio se cercene al Chocó. La grandeza de un pueblo o una comunidad no reside exclusivamente en el número de sus habitantes. El imperio español tenía dominios en todo el globo pero eso no amilanó a Bolívar ni a Santander a alcanzar la gloria. Ni se trata tampoco de actuar con anarquía o desmesura. Es muy simple: dejar de lado el interés personal y lograr el respeto y el decoro en la práctica continua de la defensa de los intereses del pueblo. La sumisión no paga. |
© 2008 Chocó 7
días
http://www.choco7dias.com