Chocó 7 días

Parapeto a tierra

Javier Álvarez Viñuela

Está cantado el sentido del fallo que piden la Fiscalía y la Procuraduría General de la Nación, luego de solicitarle a la Corte Suprema de Justicia, a través de la Sala de Casación Penal, condenar al Gobernador del Chocó, por el presunto delito de peculado culposo que cometió cuando se desempeñó como Alcalde Municipal de Quibdó, tras el mal manejo que le dio a los recursos del sistema de salud de la gente pobre.

Si la sentencia es como la piden los entes acusador y de control, sufrirán serias averías los cimientos sobre los cuales se edificó la "casa política" o el tinglado de "Símbolo Esperanza" a la que pertenece y dirige el político, sobre todo porque son carentes de reales y concientes bases populares. Pero si se piensa que la providencia salga a su favor, el debilitamiento o desbarajuste de ese "edificio" seguirá amenazando ruinas por el latente y subsiguiente proceso judicial que involucra a uno de los suyos con presuntos nexos con grupos ilegales.

Entonces los que se han amparado bajo aquel cobertizo empezarán a comprender que la zozobra los asalta a tal punto que, imperceptiblemente verán el derrumbamiento del mismo bajo la mirada impotente y la conciencia inescrupulosa por haberlo construido a punta de "voto intercambio", del cual habla Norberto Bobbio.

Por eso quienes defienden obcecadamente la inocencia del encausado lo hacen desde sus mezquinos intereses, ya que se han usufructuado en todos los tiempos de las prebendas y camarones que ofrecen desde la burocracia departamental para proseguir abrevando de las alcantarillas del clientelismo. También, y aunque los designios desconocidos de los magistrados los inquieta, en la medida de declararlo convicto, se resisten a su salida por considerar que la inhabilidad sobreviniente es habilitante, porque se trata de un delito culposo. Tal aseveración es una verdad parcial, y en consecuencia un falaz argumento.

La agencia oficiosa no ha sido para reclamar por la orfandad de los desposeídos, de los desplazados; menos para anunciar a la ciudadanía la verdadera consecuencia de un fallo adverso; sino por el contrario, para intrigar cada vez más; para desconocerles o desmejorarles los derechos a quienes no están al socaire. O para perseguir.

No es raro que los abogados incultos de pueblos de tierra caliente se confíen del sentido literal de la Ley. O que los periódicos sensacionalistas propaguen sus propios anuncios. Ya se aclarará: en cualquiera de las modalidades de la conducta punible que se cometa una infracción que atente contra los delitos de la administración pública, se constituye un impedi

mento para ostentar un cargo de elección popular; ora, porque se presenta en este caso una inhabilidad sobreviniente; ora, porque la modalidad culposa no excluye la rúbrica o nominación de peculado en sí dada por el Constituyente antes y ahora. Luego causa detrimento. Amanecerá y veremos cuando se pronuncie el Ministerio Público, en el proceso disciplinario, si lo adelanta oficiosamente, para destituir a Patrocinio. Obviamente si es sancionado por la Corte. Así le darán el empujón legal de la butaca. Lo contrario son tinterilladas.

   

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