Chocó 7 días

LA ENTREVISTA

"Estoy en el Chocó por rebelde y por servir a los más pobres"

Apartes de una entrevista realizada por amílcar Cuesta al presbítero Efraín Gaitán Orjuela en el año 2009

Portada de la edición número 50 de Presente. Vemos al director-editor haciendo funcionar la poderosa "rotativa". También aparece Emelecio, el secretario privado y general. Así salió Presente durante seis años en Bellavista.

En su concepto y después de 43 años entre nosotros, ¿cuál ha sido el político más importante y diligente?

Para mí, sin duda, Jorge Tadeo Lozano Osorio es el príncipe o el rey de los políticos chocoanos. Ninguno como él dominó a su antojo la política regional durante las décadas del 80 y del 90. Puso a sus plantas al partido conservador y al movimiento cordobista. Quitaba y ponía gobernadores. Brillantísimo orador en los cuatro periodos que estuvo en el Senado, en Quibdó llenaba las plazas públicas o el salón del Hotel Citará.

Con los dineros del Estado o con los auxilios parlamentarios organizó más de siete fundaciones, cuyos presidentes hacían lo que él mandaba, construyó edificios y compró emisora. Puso a todos sus familiares en los cargos que quiso. Jefe único e indiscutible del MLP.

Ha sido el político con más fanáticos y adoradores. Vicepresidente del Parlamento Andino. Gestor de la Ley Tercera. Político ejecutivo, audaz y muy capaz, dotado de extraordinario carisma. Temido, admirado y respetado por sus adversarios. ¿Qué más?

Y… ¿el peor?

Para mí, sin duda, el peor es Jorge Tadeo Lozano Osorio. Es el monstruo más terrible que ha dado la política chocoana. Ningún político ni antes ni después ha sido tan odiado por un buen número de ciudadanos.

Fue acusado y sindicado de enriquecimiento ilícito, vinculado al narcotráfico al recibir cheque millonario de la mafia. Tenía íntima amistad con lo peor del país como Alberto Santofimio Botero, a quien trajo varias veces al Chocó. Acusado de lavar auxilios parlamentarios a través de siete fundaciones. Apoyó a Ernesto Samper Pizano cuando el proceso 8.000. Daniel Samper Pizano escribió que allí donde había un lío, un desfalco, un atropello, allí estaba Jorge Tadeo Lozano.

Tadeo Lozano escribió el libro Juicio a la Nación, donde intentó enjuiciar a la nación por el descuido en que ha tenido al Chocó, pero luego la nación lo enjuició a él y de qué manera, pues lo condenó a 19 años de cárcel, de los cuales pagó siete.

Desafortunadamente el brillantísimo Jorge Tadeo Lozano ha tenido un final que a nadie se desea. Se enfermó, hace poco le mataron un hijo en Medellín y por falta física de plata tuvo que alquilar su emisora La Voz del Chocó, adquirida con auxilios parlamentarios. ¿Qué más?

¿Qué tiene el Chocó para que un cura culto y de abolengo venga a encerrarse más de cuarenta años acá?

Lo de abolengo sobra, pues provengo de una familia de clase media. Mi padre fue un forjador de verjas, puertas y ventanas metálicas, y mi madre un ama de casa a quien le correspondió criar seis hijos. Nací en Bogotá, muy cerca del templo del Voto Nacional, construido por los Misioneros Claretianos para cumplir el "voto" hecho por el gobierno nacional de levantar un santuario al Corazón de Jesús si transcurrían varios años sin guerra civil en Colombia después de la de los Mil Días.

De monaguillo en ese templo pasé al seminario claretiano de Bosa. En 1955 asumí la dirección de la revista El Voto Nacional, de la que me destituyeron por apoyar las tesis revolucionarias del Padre Camilo Torres Restrepo. Por no estar de acuerdo con mi superior religioso en mi nuevo destino de párroco en un modesto barrio de Bucaramanga, solicité traslado a las misiones del Chocó, a donde paraban los sacerdotes rebeldes de la comunidad claretiana o los que se sentían con vocación de servir a Dios en los más pobres, olvidados y maltratados. Yo estoy en el Chocó hace 43 años por los dos motivos.

Usted construyó el templo de Bellavista en donde las FARC en el año 2002 masacraron a 119 personas, entre ellas 45 niños, ¿qué recuerdos tiene de su iglesia antes de tan espantosa hecatombe?

Dice usted bien hecatombe, pero le agrego, fue más que una hecatombe porque los griegos usaban ese término cuando sacrificaban para sus dioses paganos la inmensa cantidad de cien bueyes. Ese 2 de mayo los inhumanos de las FARC sacrificaron a 119 personas en pocos minutos en la cabecera municipal de Bojayá.

Sus periódicos son tildados de amarillistas. ¿Los considera así?

Efectivamente, en el transcurso de estos largos años en que he ejercido el periodismo en el Chocó, varios ciudadanos, especialmente los afectados por mis denuncias, me han tildado de sensacionalista, escandalístico y amarillista.

Tengo la conciencia, respetado periodista, de que a lo largo de estos más de 40 años de ejercicio periodístico en el Chocó, no he utilizado para nada el sensacionalismo ni el amarillismo, sino la sensacionalidad o lo sensacional, tanto es así que nunca Presente bajo mi dirección ni El Chocófilo han sido demandados ni condenados por injuria y calumnia.

A decir verdad, el ex magistrado Vitalino Palacios Mena me demandó por injuria y calumnia. La justicia chocoana se solidarizó con el magistrado y me condenó a tres años de cárcel (excarcelables) y a cinco millones de pesos por haber dicho que Vitalino había subido como palma y bajado como coco y que a todo puerco le llega su San Martín. El caso fue que esto no fue publicado ni en Presente ni en El Chocófilo, sino en una hoja volante. Este mismo caso se repitió recientemente. En un volante escribí que Bismark Valdés Lara, de la oficina de Planeación Municipal, era uno de los testaferros de Patrocinio Sánchez. Me demandó, pero como me retracté en El Chocófilo, no fui condenado.

¿Cuál ha sido la figura cimera del periodismo chocoano?

La figura cimera del periodismo chocoano en estos últimos cien años ha sido Reinaldo Valencia Lozano. En mi libro «Rastros y Rostros del periodismo chocoano», publicado en Medellín en 2004 se dice que Reinaldo Valencia nació en Quibdó en 1891. Estudió en el Colegio Carrasquilla y antes de cumplir 22 años fundó en 1913 el periódico «ABC», que sostuvo durante 30 años.

Hasta el momento ningún periódico chocoano ha logrado superar al de Reinaldo Valencia en cuanto al número de ediciones: 3.950. Pasarán muchos años, quizá más de un siglo, para que una publicación lo alcance. Si Chocó 7 días, que es en la actualidad el periódico que está saliendo más asiduamente, no dejara de hacerlo ninguna semana, gastaría 77 años para llegar a la edición 3.950.

Libros de Efraín Gaitán Orjuela

Biografía de las palabras, 1956,

La clave del éxito periodístico 1964

Confesiones de un misionero del Chocó 1995

Grandes del Chocó, 1994

Rostros y rastros del

periodismo chocoano 2004

Anécdotas sobre periódicos

y periodistas 2005.

El Chocó de la A a la Z, 2009.

   

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