Chocó 7 días

EDITORIAL

¿Calidad educativa?

El pasado 12 de agosto la Ministra de Educación Nacional se hizo presente en Quibdó en la entrega de "certificaciones de calidad" Icontec a las Secretarías de Educación de Quibdó y del Chocó.

Tanto la Ministra como el funcionario designado por el gobierno nacional en la intervenida secretaría de educación del Chocó y la secretaria de educación de Quibdó se dieron ínfulas y presentaron esta noticia como un gran avance en la calidad educativa y como "un compromiso en la mejora constante y la excelencia en la prestación del servicio".

El Icontec es un organismo que fomenta la metrología de procesos y evalúa aspectos técnicos y nada tiene que ver con el análisis de la esencia y los contenidos científicos de la educación, es decir de la verdadera calidad educativa, de su avance o sus retrocesos.

La supuesta mejora de una oficina de "talento humano" o de "atención al ciudadano" no es sinónimo de calidad educativa.

En realidad, la calidad educativa en el Chocó y en el resto de Colombia ha descendido en las últimas décadas a niveles paupérrimos, en consonancia con el deterioro general de la economía y con la aplicación de políticas privatizadoras y de reducción de aportes del Estado.

El Acto Legislativo 01 y la ley 715 de 2001 generaron recortes en las transferencias por más de 300 mil millones de pesos a la educación en el Chocó. El decreto 2355 da luz verde a la privatización de la educación pública. El proyecto de reforma a la Ley 30 de 1992 atenta contra la Universidad Tecnológica del Chocó al introducir el lucro como norma suprema de la educación superior. Los Tratados de Libre Comercio imponen la apertura, la reverencia y sumisión de todas las esferas, incluída la educación, a los intereses de las multinacionales, en detrimento de los intereses nacionales.

El gobierno nacional ha impulsado una estrategia pedagógica de estándares y competencias que ha convertido la educación primaria y secundaria en un proceso instrumental dejando relegado a un segundo plano el conocimiento y la ciencia en el aula escolar. La doble jornada y la promoción automática completaron el desastre y conllevaron a la mediocridad en la educación pública.

Los mejores expertos de Colombia han insistido en que la educación básica debe ser una educación integral, que incluya el español, los idiomas, las matemáticas, las ciencias naturales fundamentales (física, química, biología), la historia, la geografía, las artes, la realidad nacional, la tecnología. Debería estar integrada al trabajo desde la misma aula o en el mismo proceso productivo. Todo ello, sin olvidar el deporte, la educación física, las actividades orientadas a la formación del cuerpo, de la salud, de la actividad humana en general. Se requiere la conformación de un currículo de contenido científico, adaptado a las condiciones de desarrollo de la edad de los estudiantes, organizado de tal manera que evite la congestión de áreas y asignaturas, progresivo y de avance en espiral hacia los cursos superiores, con objetivos y metas precisas y alcanzables.

Una educación de calidad requiere jornada completa, infraestructura adecuada, dotación avanzada, elementos pedagógicos, profesorado competente y bien remunerado, biblioteca, textos gratuitos, integración con el trabajo, vías de continuidad hacia niveles superiores, gratuidad completa. Poco o nada de eso existe en la educación en el Chocó. Un departamento como el Chocó, con condiciones de rezago total en el desarrollo y con índices tan dramáticos de analfabetismo, requiere mayor esfuerzo y mejores condiciones educativas.

   

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