Chocó 7 días                                                   

                               

 

 La cultura de los jóvenes de ahora
 

Reinaldo Castillo Borja

 

Se dice que los jóvenes de ahora “no tienen cultura” y se argumenta que el consumo de drogas y alcohol, el embarazo adolescente, el juego compulsivo, conducir a altas velocidades, el volumen de los equipos de sonido en los hogares emulan cantinas y bailaderos, y otras cosas más, son el reflejo de su desorientación.
Que los padres se muestran ajenos o incapaces e irresponsables y que entonces el Estado, en su reemplazo, debe asumir por la vía de la autoridad el control de dichos asuntos.
Indudablemente se trata de problemas muy preocupantes porque retrasan el desarrollo de los jóvenes, y por eso se deben ser analizados cuidadosamente.
Está de moda la idea del control y el orden como garantía de bienestar. Que millones de personas creen firmemente en la represión como posibilidad.
Esto es comprensible, porque es común que en situaciones límites, cuando ni siquiera se puede entender a cabalidad que es lo que está pasando y por qué, aparece la fantasía de la solución que viene desde fuera, para actuar rápida y eficazmente.
Es más fácil eliminar que comprender y enmendar. Para sentarse a hablar hay que legitimar un interlocutor.
Y no lo puede hacer quien cree que el otro es un estúpido que ni siquiera sabe donde está parado.
Haciendo un análisis, no es que los jóvenes no sepan donde están parados, es que están parados en el fango; todos estos problemas son el resultado, no de la incapacidad de la juventud sino de la cultura de los mayores, de quienes la reflejan con simpleza y sin análisis.
¿A que me refiero con el fango? Miremos los problemas, el alcohol y las drogas han sido y son elementos cotidianos en la historia de nuestra sociedad; se ha creído que quien no bebe no es sociable,
El embarazo adolescente es por razones obvias la consecuencia directa de erotizar el medio con fines lucrativos y al mismo tiempo pretender la castidad; se ha creído que se puede tapar el sol con un dedo y al sexo con el himen intacto.Y qué tal el juego. En los garitos abultan o desocupan más de un bolsillo ¿O será que ahora las maquinitas, el pájaro y el bingo lo que juegan es dinero distinto?
El ruido de los equipos en los hogares y la velocidad con las motos que emulan reflejan la burguesía de las clases narcisistas.
Cuando esto pasa, la generación joven se encuentra, a pesar de todos sus sueños y maravillosas potencialidades, parada en el fango.
Las autoridades del Estado se empeñan en controlar el resultado del fango, pero no son capaces de corregir los mecanismos que forman hábitos de distanciamiento moral. Por eso jamás harán otra cosa que drenar un pozo séptico.