Chocó 7 días                                                   

                               

 

NOTAS CULTURALES

Por Eugenio Perea García

eupega@gmail.com

 

Tabogokilele

Tabogokilele es el nombre de una serie de televisión que muestra la religiosidad y espiritualidad de las personas de raza negra residentes en Bogotá.
La serie consta de cinco capítulos y se verá muy pronto por el Canal Capital, está dirigida por Esperanza Biohó Perea, presentada por Otoniel Umaña Murgueitio, guionista Esteban Lugo Perea, sonido y foto fija de Nora Drufovka y la producción de campo a cargo de Nadia Y. Caicedo. Todo bajo la producción de Colombia Negra y el Canal Capital.

 

A sangre fría... El viaje

Leímos de un tirón durante el fin de semana el libro A sangre fría... El Viaje, escrito por Jesús Octavio Jaramillo Valencia, donde recuerda el hermano fallecido en un trágico accidente aéreo, en una época de apagones eternos, lluvias diluvianas, hambre y miseria, que enlutó al pueblo chocoano.
Una crónica compleja que evoca el Quibdó inocente y sufrido de los años 70, de un Quibdó en larvas, de desarrollo lento, que habla de la mula cuaresma, el escape de los infieles por las paleaderas, los paseos de olla, fogatas en la playa; de las mil veces Jesús al maldita sea, del negro cuscús al Black Power, del porro a la salsa, del baile de pellejo a los grilles de luces intermitentes, de las caminatas en familia a las motos, de las vacalocas a las verbenas de amanecida, del San Pacho como congregación religiosa a la fiesta pagana.
De la época en que Quibdó se encontró cara a cara con su realidad. Cuando llegaban noticias de los barbados de Cuba, del Che Guevara y Fidel Castro, de los nadaístas antioqueños, de los salseros de nuestra cosa latina, del Verano en Nueva York, de la Montaña del Oso, de los puertorriqueños de la Esquina Caliente, de la orquesta Broadway, la Charanga, la Guajira, el son de Cuba, la bu-rundanga de Celia Cruz, de Juancito Trucu-pey, el Oscar de la salsa.
Hasta los tiempos de la mano negra, esa que hacía “limpieza” por las noches en motos fantasmas en barrios de mala muerte. El lector encontrará en este libro cargado de olores y sabores típicos chocoanos, escrito sin pretensiones literarias, un importante incentivo para reflexionar sobre la muerte, “ese viaje sin itinerario, en donde los tripulantes nacen, crecen, se reproducen y mueren”.