Edición No. 1258. Quibdó, marzo 20 a 26 de 2020

Compadre Ruperto, ¿quién rindió cuentas?

Esteban Caicedo Córdoba

Sucede que en la Nueva ESE Hospital San Francisco de Quibdó, en la rendición de cuentas del año 2018, se gastaron dos mil ochocientos millones de pesos, y no existe en el archivo de la entidad los soportes que justifiquen el gasto.

En turnos de urgencias nocturnas, en días festivos, a veces no encuentra, ni médicos, ni enfermeras, y en la cafetería había una ratonera y en los cuartos colectivos, muchos zancudos.

La pregunta más difícil me la hace Rupertino, mi compadre, el charlatán de cafetines de la cuarta, ¿En dónde está la Contraloría?

Sucede también que en los pasillos del pabellón de urgencias no existen suficiente camas. A muchos les toca en el suelo, y una parturienta se desmayó en el piso.

Por eso mi compadre Filiberto se fue con su mujer a vivir a Medallo, aunque allá no es tan bueno el aire, el entorno es pesado y malsano; en Medellín hay alerta ambiental por mala calidad del aire y es más sano compadre el aire oxigenado de los bosques maderables del Chocó.

Así no se puede compadre Robustiano, prometiendo pero no cumpliendo; por ejemplo no hay buena atención para la población indígena, los ves en urgencias por el suelo, calladitos, en grupitos de dos y tres, esperando enfermeras; y expuestos a que un indio bravo les cante un Jai.

Y antier, en la madrugada, como a las cuatro, llevaron de urgencia a Sinforosa, que estaba preñada de nueve meses. Llegaron en carrito al hospital de la orilla del río Atrato, y esperando que le abrieran la puerta la mujer que iba preñada, parió en el carro compadre.

Por eso Robertico nació ñato; porque mira, la mamá, con la barriga apretada en la silla del carro, y cuando salió el pelao el chofer con el machete le cortó el cordón umbilical y el verraquito salió gritando, no sé si del susto o lo incomodo del nacimiento dentro de la silla del carro.

Porque como van las cosas: lo que no sabemos dónde estará instalado el puerto multimodal del Atrato; son capaces de construir en Vigía del Fuerte, ya que, no pudieron quedarse con Bajirá. Y mi compadre Aniceto que vive en Quibdó, se quedará esperando, y tenga que ir a comprar el ñame y plátano a Vigía del Fuerte. ¿Quién sería que rindió la cuenta de gastos del 2018 en la E.S.E del Hospital?

Mi compadre Etanislao se sonríe porque el si sabe pero no quiere problemas, mejor se irá a vivir a Belén de Bajirá.

Lo que tiene contento a Rupertico, compadre, es la llegada de cien muchachos, hombres y mujeres de Tumaco, a estudiar en la UTCH ciencias naturales, agroforestal y ciencias de la educación. Enhorabuena reconocer en todo el litoral Pacífico que Quibdó a pesar de la pobre-za es un centro cultural. Pueda ser que de esos cien muchachos que llegaron, terminen la carrera la mitad más uno.

Pero Ceferina lo único que quiere es levantarse su novio tumaqueño, porque los de aquí, ve!, están varaos.