Edición No. 1229. Quibdó, agosto 16 a 22 de 2019

Las mujeres en la independencia

Amilcar Cuesta Torres

Aunque eran los varones quienes se enlistaban en los ejércitos patriotas al mando de los generales, el rol que desempeñó la mujer fue trascendental en la campaña de independencia. Con una participación abierta o discreta, ellas fueron artífices del rompimiento del yugo español.

Desde la logística de la guerra, las mujeres hicieron un aporte significativo ejerciendo como ayudantes de enfermería para asistir a los heridos en los combates, proveedoras de alimento, custodias de armas, costureras y animadoras de las tropas en los momentos de derrota.

Eran mujeres anónimas las que animaban a los ejércitos patrios ante la arremetida del enemigo o cuando la caída de sus compañeros les hacía bajar la moral.

No pocas ejercieron el papel de espías proveyendo información decisiva para el triunfo de importantes batallas u ofreciendo sus residencias para reuniones conspirativas.

La historia oficial, machista por antonomasia, se ha empeñado en mantener en el ostracismo a la mayoría de las precursoras de la independencia y sólo registra los casos emblemáticos de las que perecieron en el cadalso pagando el precio de su rebeldía.

En ese sentido, la figura de Policarpa Salavarrieta es la más representativa.

La heroína de Guaduas, Cundinamarca, abrazó las ideas revolucionarias desde su adolescencia. Junto a su novio, Alejandro Zabaraín, integró las milicias rebeldes que agitaron la revolución y fue protagonista de los hechos del 20 de julio de 1810.

Desde 1816 hasta su muerte ejerció como costurera de las esposas de los militares realistas, lo que le permitía obtener valiosas informaciones sobre golpes a la insurrección. Ejerciendo estas labores de espionaje fue descubierta y llevada a prisión. Después de ser condenada en consejo de guerra, el 14 de noviembre de 1817 fue fusilada junto a su novio y seis personas más.

Antonia Santos constituye otro símbolo de la lucha independentista. Desde muy joven agitó las banderas de la revolución y declaró su amor a la libertad de la patria. Como contribución a la gesta libertaria organizó la guerrilla de Coromoro y Cincelada, que combatió junto a Bolívar en las batallas de los llanos contra Barreiro. El grupo estaba conformad por cincuenta hombres a quienes consiguió caballos, uniformes y escopetas.

La heroína fue delatada ante los representantes de la corona española y el 28 de julio de 1819 fue fusilada en la plaza principal de Socorro. Estando en el patíbulo tuvo el coraje de declararse partidaria de la causa del general Bolívar, de su amor a la patria y a la libertad; calificó de cruel y despiadada la autoridad de los gobernantes que extorsionaban y arruinaban los pueblos, y justificó que los patriotas tomaran las armas para destruir un gobierno que mancillaba la dignidad de la gente.