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Chocó 7 días |
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CULTURA Por Eugenio Perea García |
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Un tinto con Nicolás Emilio Rodríguez, ‘Nicoyembe’
Nicolás Emilio Martínez, Nicoyembre, otro chocoano gigante de la música. En la actualidad es director musical del Ballet Nacional de Colombia de Sonia Osorio Nicolás Emilio Nicoyembe Rodríguez Córdoba nació en Quibdó y es uno de los más importantes folcloristas nacionales; músico, compositor, cantante y arreglista de música tradicional. Su voz es prodigiosa e inconfundible y el desempeño en el escenario es el reflejo de su larga trayectoria recorriendo los escenarios de todo el mundo. Ha sido profesor de música en percusión y canto de la Universidad Libre de Bogotá y ha recibido reconocimientos como el Guachupé de Oro y Premio Nacional Cantares de Colombia y placa `por sus aportes al Ballet Folclórico Colombiano de Ligia Granados. En la actualidad es director musical del Ballet Nacional de Colombia de Sonia Osorio . Ha participado en los encuentros y festivales más importantes a nivel mundial, en Brasil, China, India, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, México, Cuba.Tailandia, Australia, etc. –"Mis padres me bautizaron como Nicolás Emilio Rodríguez Córdoba, pero cuando estuve de gira en París unos amigos me hablaron mucho de un tambor africano que llamaban Yembé. Me gustó tanto el sonido de este tambor y su forma que decidí adoptar ese nombre y a mi regreso al Chocó arreglé mis papeles y me cedulé como Nicolás Emilio Nicoyembe Rodríguez". Así empezó nuestro diálogo con Nicoyembe en la residencia de su hermana en el barrio Kennedy el día de año nuevo, mientras saboreábamos un aromático y humeante tinto. Lo había conocido hacía mucho en un festival de música en el Carmen de Atrato. Nicoyembe era bajista y corista del pianista peruano Alfredito Linares. Al evento también Alexis Lozano de Guayacán, Richy Valdéz y su hermano Julio y la orquesta del maestro Aristarco Perea, que era el vocalista principal. Pero Nicoyembe era quien más llamaba la atención, no por el timbre llamativo de su voz interpretando Patacón Pisao, ni por su destreza en el bajo, sino por su indumentaria un tanto extraña para la época y el medio: una túnica africana que le llegaba hasta los tobillos. –"Esta es una bata africana y allá le dicen bubú. La uso porque para mi es la mejor manera de acercarme e identificarme con mis raíces africanas". La reina de la tambora –"De mis progenitores heredé el gusto por la música", dice mientras se sacude las moñitas estilo rastafari que adornan su cabeza. "Aunque mi padre, el clarinetista Daniel Rodríguez Asprilla, al comienzo era negativo a mis aspiraciones, pero luego me reconoció como artista. No sabía que yo continuaba con mis inquietudes artísticas, porque de niño, aunque tenía mas de cinco clarinetes, siempre me negó la oportunidad de acercarme a ellos. Pero no fue egoísmo de su parte, fue una actitud protectora porque en ese entonces ser músico significaba perderse en la vida mundana, el trago y las mujeres. El quería que yo fuera maestro de escuela". –"Pero, la música corría por todo mi cuerpo, yo cantaba y me acompañaba con tarros, ollas, tapas peroles. Mi mamá se llamaba María Nicacia Córdoba y me alcahueteaba todo. Era una excelente bailadora. Yo la llamaba La Reina de la Tambora porque llevaba el golpe del bombo en el tongoneo del cuerpo. Organizaba los bailes peseteros de chirimía que se hacían en Quibdó hace más de cuarenta años y le decían cariñosamente Nicacita. Tenía un oído fino y me guiaba y corregía cuando desafinaba cantando o equivocaba el compás con los tarros". "Tiempo después, Danielito, mi padre, se enorgullecía de mí y les contaba a sus amigos que tenía un hijo músico, que arreglaba y componía. Esa confabulación con la música nos acercó más como amigos". Incursión musical –"Salí de Quibdó a raíz del incendio del 67. Nos llevaron a Bogotá en un avión Hércules a Oscar Palomeque, Armando Mosquera y a mi. Una empresa privada nos becó y nos dio estudio por tres años. Yo aprovechaba las vacaciones o tiempo libre para venir a mi pueblo a tocar con un grupo denominado Crazy Joun, hacíamos baladas de la época, pero nuestro fuerte eran los ritmos yeyé y gogó que estaban de moda. El grupo lo conformábamos Hernán Salguero, Sergio Maquilón Vega, Eliécer García, Jimmy Martínez y Sócrates Cortés, conocido como ‘Chocó y yo’." Pero la música era la pasión de Nicoyembe, y cuendo terminó sus estudios secundarios en Bogotá se fue a Villavicencio, donde le habían dicho que podía hacer lo suyo. –"En Villavicencio, residían muchos chocoanos y montamos el grupo La Banda Chica, después Fórmula Cinco con el que hacíamos música tropical, recuerdo que invité al bajista Pacho García. Primero yo tocaba la batería, luego continúe con las congas, los timbales, el bongo, pero fue en San Andrés, donde viví por mucho tiempo, que hice de bajista y cantante, porque se nos presentó un inconveniente con el vocalista de planta y me tocó reemplazarlo". –"Después incursioné en la composición y en la producción artística, e hice un recorrido con muchos artistas reconocidos. Acompañé a Tito Cortéz, estuve de gira por muchos países del mundo con La Negra Grande de Colombia, Leonor Gonzáles Mina, acompañé a Cabas en sus primeras interpretaciones, fui cantante de la orquesta All Star de Colombia al lado de Eddy Martínez". Mi familia artística –"Mi padre fue tremendo. No sé cuantos hermanos tengo por parte suya, pero entre ellos hay dos que se interesaron por la música. Doris Rodríguez, cantante, y Freddy, que toca el bajo y puntea la guitarra. Tengo un hijo de diez años con mi esposa actual Luz Adriana Vargas, se llama Nicolás David Nicoyembe y sigue los pasos del abuelo porque a su edad ya ejecuta el clarinete". Caravana turística a Cértegui La Secretaria de Cultura y Turismo del Chocó, Piedad Lagarejo Vargas, con motivo de la celebración de las festividades de Nuestra Señora de la Candelaria en Cértegui, del 26 de enero al 4 de febrero, ha organizado la primera Caravana Turística 2012 a ese municipio. La caravana partirá del malecón de Quibdó hoy a las 2 de la tarde, y estará de regreso mañana sábado. Los chocoanos debemos conocer nuestro territorio, compartir y disfrutar de las frescas aguas y las hermosas playas del río Quito, de la final de la Sexta Versión de la Copa de Fútbol Video Juego y del espectacular concierto con ex cantante de la orquesta Van Van de Cuba y el no menos popular Jorge Luis El George. Le esperamos en Cértegui y como dicen, "échese la rodadita". Yo me llamo en Quibdó El pasado 21 de enero se llevó a cabo en Quibdó la audición para las personas interesadas en participar en la segunda versión del programa Yo Me Llamo, de Caracol Televisión. El evento se efectuó en el coliseo de boxeo, contó con la presencia de mas de 150 aficionados quienes creen tener la voz, el estilo y la madera para cantar y parecerse a sus artistas favoritos, de hacer realidad sus sueños y llevarse un premio de 500 millones de pesos. El cantante chocoano Argeyler Gómez Palacios, quien participó por casualidad, fue uno de los seleccionados entre los mejores por su imitación al vocalista y actor chocoano Andy Caicedo, ex cantante de la orquesta Guayacán. "La presentadora Linda Palma me dijo que había pasado y que en pocos días me llamarían, pero mi sorpresa fue mayor, cuando tres días después llegaron a mi casa con las cámaras para entrevistarme", nos contó. "Toda la vida he admirado a Andy Caicedo, desde que cantaba en Guayacán. El día de la entrevista me hicieron cantar tres temas de Andy, Ay amor, Oiga, mire, vea y Si tu amor no está". "Todos estos días estoy viendo sus videos, interpretando sus canciones, pero parecerme a él". Argeyler empezó a cantar desde los 12 años, estuvo en el Grupo Saboreo de Octavio Panesso donde grabó la canción Los Golpes, también ha grabado con Los Universales y el Grupo Oasis de Cabí. Por ahora el imitador chocoano, esta practicando a ser doble y esperando el próximo llamado para enfrentarse a Amparo Grisales, Luz Amparo Álvarez y Jairo Martínez. |
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