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A un año de la tragedia y del levantamiento
popular Hace un año
el pueblo chocoano fue impactado con la noticia del horroroso accidente del
bus de Rápido
Ochoa en la “trocha de la muerte”. A la
una de la mañana del 4 de febrero de 2009 más de cuarenta personas murieron
aplastadas, mutiladas o ahogadas en el sitio Santa Ana, cerca de El Siete,
cuando viajaban de Medellín a Quibdó. Debido al mal estado de la vía, el bus
se deslizó por un precipicio de más de cincuenta metros y terminó en las
profundas y frías aguas del río Atrato.
Cuando afloraron los detalles del
siniestro y se conocieron las historias y las tragedias de los viajeros,
creció a pasos agigantados la indignación general contra el gobierno
nacional. Como la ola de un tsunami, se realizaron reuniones, desfiles de
protesta y se preparó para el 19 de febrero un paro cívico departamental.
Intentando detener la avalancha de inconformidad, el Presidente Uribe viajó
presuroso a Quibdó, pero cuando afirmó que no había un centavo adicional
para la vía, hasta los pocos que tenían vacilaciones se decidieron a
participar en la protesta.
El 19 de febrero de 2009 el Chocó
entero salió a las calles en procura de vías decentes de comunicación con
Antioquia y Risaralda. Nunca antes en la historia del Chocó se habían
realizado manifestaciones tan concurridas, aun en municipios recónditos.
El Ministro de Transporte y el delegado
presidencial para el Chocó firmaron un acta de nueve compromisos con el
Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó. ¿Qué se ha cumplido
y qué se ha incumplido?
Punto uno, sobre la pavimentación
Quibdó-El Siete. La complementación económica acordada fue cumplida, se
adjudicó el contrato al consorcio Metrocorredores 8, pero un año después de
la tragedia solo se ha realizado mantenimiento. No se ha pavimentado ni un
metro de la vía. Sigue en vilo la definición del punto de inicio.
Punto dos, pavimentación Ánimas-Santa
Cecilia. Metrocorredores 8 no ha pavimentado ni un metro.
Punto tres, vía al mar. Se cumplió lo
relacionado con la audiencia pública, la protocolización de los acuerdos y
la licencia ambiental. Apenas esta semana se iniciaron los trabajos en Nuquí
para el ramal de acceso.
Cuarto. Se cumplió con la terminación
del puente sobre el río Tamaná, en Nóvita.
Quinto. Se cumplió con la declaratoria
de urgencia manifiesta para el dragado de las bocas de Coquito y El Roto y
con el inicio de los trabajos. Los riosuceños se quejan por la mala calidad
de los mismos. Como se desconoció el tema de la licencia ambiental,
Corpourabá suspendió la obra. El gobierno nacional incumplió el compromiso
de incluir en el presupuesto de 2010 los recursos para el dragado de las
otras bocas y para la consecución de una draga permanente para el Atrato.
Sexto. Educación. Se hizo la reunión en
el Ministerio de Educación, no ha terminado el proceso de depuración de las
deudas, no se han cancelado las primas y otras prestaciones a los
educadores, las escuelas y colegios siguen deteriorándose, la calidad
continúa por los suelos.
Séptimo, salud. Un desastre total.
Intervenidos Dasalud y ESE Salud Chocó. En lugar de fortalecer se liquidan
las entidades de salud. Sigue el «paseo de la muerte», ahora empeorado por
los decretos de la emergencia social.
Octavo. No funcionaron la mesa étnica y
de desplazamiento con el Ministerio del Interior. El gobierno nacional, con
sus parlamentarios uribistas de bolsillo, saboteó la definición del tema de
Belén de Bajirá.
Noveno. No se ha cumplido lo
relacionado con la interconexión eléctrica de Pizarro, Medio, Alto Baudó,
Sipí y Docordó.
El balance arroja que en general el
gobierno nacional se ha rajado en cumplir los compromisos pactados, no ha
honrado su palabra ni las rúbricas de sus delegatarios.
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