Chocó 7 días
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EDITORIAL Alcohol, miseria y mala gestión en salud Fueron dados a conocer la semana pasada los datos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS), realizada en el año 2007 por el Ministerio de Protección, Colciencias, las universidades Nacional y Javeriana y otras entidades de análisis de la salud pública. En la investigación fueron consultados 41 mil hogares, 124 mil usuarios de clínicas y hospitales, y más de 200 direcciones locales de salud. En el Chocó se analizaron siete municipios y los resultados, como es usual, reflejan un drama social excepcional y una pésima administración en todo lo referente a la salud pública. En nivel de gestión en la realización de acciones de vigilancia en salud pública (muertes perinatales, mortalidad materna, etc.) el Chocó aparece con el peor índice (0.55) frente a un promedio nacional de 0.82. En formalización de acciones de vigilancia de salud pública el Chocó figura con el segundo peor índice, junto a Vichada. En la investigación de las causas de las muertes también está el Chocó en el segundo peor lugar en Colombia, solo superando por poco a Putumayo. Y muy malo el Chocó en vigilancia de la calidad del agua y vigilancia de la mortalidad materna. Analiza la Encuesta Nacional de Salud la discapacidad total de la población, es decir la capacidad de comprender, relacionarse, trabajar, estudiar, moverse, comunicarse, y encuentra que el Chocó tiene en este aspecto el más grave índice de Colombia, 9.5 frente al 8.3 de promedio nacional. En hipertensión es alarmante la cifra: Chocó con 68 por ciento mientras el promedio nacional es del 39.4 por ciento. Pero tal vez el resultado más impactante de esta encuesta tiene que ver con la dependencia del alcohol. El 11.1 por ciento de la población chocoana está alcoholizada, frente a un promedio nacional del 7.6 por ciento. En la población de 18 a 29 años el asunto empeora con un índice del 13 por ciento, frente a un promedio nacional del 8.4 por ciento. Mucho se ha estudiado sobre el alcoholismo y sus causas, pero pensamos que en el caso del Chocó el factor predominante tiene que ver con la creciente depauperización de la población, con el envilecido tránsito de la pobreza a la indigencia, las trágicas condiciones de vida, el desempleo, la desesperanza, la inversión de valores y las nefastas prácticas de las camarillas politiqueras. Hasta hace veinte años era frecuente conocer que los gobernadores, alcaldes y diputados disponían de bodegas repletas de aguardiente extraído fraudulentamente de la Empresa de Licores del Chocó para negociar bajo cuerda o para distribuir en forma masiva y así ganar la voluntad de la gente. Hoy en día se observa el continuo y degradante espectáculo de cientos de jóvenes tomando licor en las puertas de la Universidad Tecnológica del Chocó trastornando a quienes quieren recibir clases. En los barrios y corregimientos el alcohol se ha convertido en un frustrado intento de escape al hambre, a los conflictos familiares, al hacinamiento y mala calidad de las viviendas, a la ausencia de sana recreación, al abatimiento y pesimismo por el vegetativo decurso vital. La caída de la juventud y la población chocoana en el abismo destructivo del alcohol es otro botón de muestra de la actual repudiable armazón social y otra razón motivante en la lucha por transformarla, desde la raíz hasta la mas recóndita de sus ramificaciones. |
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