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Chocó vulnerable
Esta semana se presentó un leve temblor de
tierra con epicentro en Ichó, a unos 25 kilómetros al no
reste de Quibdó. El evento sucede
cuando todavía están frescas las pavorosas imágenes de los daños y las
tragedias ocasionadas por los terremotos de Haití y de Chile, lo que genera
una pregunta lógica, ¿está el Chocó preparado para afrontar un desastre
natural de gran magnitud?
Todos los estudios geológicos son
unánimes en afirmar que el Chocó se encuentra ubicado en su totalidad en una
zona de amenaza sísmica alta, donde convergen la placa de Nazca, la placa
Suramericana y la placa Caribe, además del bloque tectónico Panamá -
Serranía de Baudó y la mini placa Norandina.
En especial, los investigadores
enfatizan en la dinámica de la zona de subducción existente a unos cuarenta
kilómetros y a todo lo largo de la Costa Pacífica chocoana, área de contacto
y tensiones entre las placas de Nazca y Suramericana, donde se han
presentado fuertes sismos y se espera que en el futuro sucedan allí
epicentros de terremotos de magnitud mayor de 8.0 en la escala de Richter.
Con el agravante de que estos
movimientos telúricos, por presentarse en el fondo oceánico, desencadenan
los tsunamis o maremotos, con olas gigantescas que amenazan con arrasar las
poblaciones allí localizadas, o sea a Juradó, Bahía Solano, Nuquí y Bajo
Baudó.
Adicional a esta gran fuente natural de
eventos sísmicos, el Chocó presenta las fallas del Atrato, la de Murindó, la
de Utría o de Bahía Solano, la de Garrapatas y también es afectado por la
falla Cauca-Romeral.
A pesar de los grandes avances de la
ciencia, no existe al día de hoy una tecnología que permita predecir los
movimientos sísmicos, a diferencia de otros fenómenos naturales, como los
huracanes. Para reducir la vulnerabilidad del Chocó en esta área, los
expertos insisten en la importancia de profundizar en el conocimiento y
difusión de las características de estos eventos, de incrementar las medidas
deprevención y de definir planes colectivos de atención para implementar
luego del desastre.
En los tres aspectos tiene responsabilidad primordial el sector
gubernamental y en todos tres el panorama es lamentable. No existe en el
Chocó una acción oficial dirigida a mejorar el conocimiento de su naturaleza
con amenaza sísmica alta ni a transmitir en forma masiva sus características
esenciales, sobre todo en el aparato educativo.
Tampoco funcionan de manera correcta las medidas y organismos de
prevención y simulacros. Las Normas Colombianas de Diseño y Construcción
Sismo Resistente (NSR-98 y NSR-09) no se hacen cumplir por las autoridades
locales. La mayoría de las construcciones en Quibdó y el resto de
municipios, incluyendo edificaciones esenciales como centros de salud y
escuelas, no se han diseñado y construido de acuerdo con las normas
sismorresistentes adecuadas.
Tampoco existen planes de contingencia, conocidos por la población,
para aplicar en la eventualidad de los desastres, incluyendo inundaciones,
deslizamientos, huracanes.
A lo anterior se suma la carencia de cuerpos de bomberos, la falta de
equipos de los cuerpos de socorro, las deficiencias en los aeropuertos, el
desastre de la red pública de salud.
El pueblo chocoano está inerme y desprotegido frente a potenciales y
muy probables eventos sísmicos.
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