Chocó 7 días
EDITORIAL
Lucha contra los culpables de las tinieblas
Acandí completa hoy cuatro días de paro cívico total exigiendo soluciones de fondo al gravísimo problema de la falta de energía, terminación de la construcción de la carretera Unguía-Acandí, mejoramiento de los destartalados centros de salud, nombramiento de profesores, acueductos, atención a desplazados, restitución de tierras y reparación de víctimas.
La protesta también se extendió a las localidades turísticas de Capurganá y Sapzurro. El comercio cerró sus puertas, se paralizaron las escuelas y colegios, ni una lancha entra o sale de la zona, el servicio en los aeropuertos de Acandí y Capurganá está suspendido y se realizan a diario marchas de protesta exigiendo la presencia de funcionarios de alto nivel de los gobiernos nacional y regional.
Desde el 11 de mayo la planta térmica de generación local de energía se quedó de nuevo sin combustible y la comunidad acandilera padece los rigores de la falta de energía. El gobierno nacional ha endurecido las condiciones para el giro de subsidios en las zonas no interconectadas, dilata y enreda su aprobación, generando cada dos meses crisis recurrentes en las pequeñas empresas de generación térmica local. Hoy el apagón es en Acandí, ayer fue en Nuquí, antier en Pizarro, y así continúa el calvario sin fin de los once municipios chocoanos carentes de energía.
La generación térmica de energía, utilizando combustibles como el diesel, es ineficiente, antieconómica, inviable y altamente contaminante. La solución de fondo se da con la generación propia, utilizando el gigantesco potencial hidroeléctrico del Chocó u otras fuentes, como la energía solar, eólica o maremotriz, o con la interconexión a la red nacional.
Pero todas las posibilidades en estas dos alternativas han sido enterradas, archivadas u olvidadas por el gobierno. En 1992, hace 20 años, Alejandro Martínez, entonces viceministro de Minas y Energía en el gobierno de César Gaviria, anunció con bombos y platillos el inicio de la microcentral de Monomacho para solucionar el problema de energía de Acandí. El 1997 el entonces director del ICEL hablaba de la factibilidad y diseño del proyecto. En la navidad de 2002 el Presidente Uribe prometió en Pizarro la construcción de microcentrales hidroeléctricas en Bajo Baudó, Juradó y Acandí, asunto que también pronto pasó al olvido. Todo quedó empolvado en los anaqueles oficiales, igual que las pequeñas centrales hidroeléctricas de los ríos Natí y Cutí. En febrero 24 de 2012 el subdirector de IPSE, Luis Eduardo Villamizar, estuvo en Capurganá y dijo textualmente que "el IPSE gestionará los recursos para la construcción de este importante proyecto de interconexión eléctrica El Tigre-Unguía-Acandí, que cuenta con diseños técnicos y estudios ambientales en su etapa preliminar".
Tres semanas después, el 12 de marzo de 2012, al término de un Consejo de Seguridad en Quibdó, el Presidente Santos dijo: "El Ministro de Minas y Energía le comunicó al Gobernador y al departamento del Chocó que así como vamos a conectarnos con Panamá y luego con México, también, a través de ISA, vamos a conectar El Tigre, que queda ahí al lado de Chigorodó, en Antioquia, con Acandí. Y todo ese trayecto, pues todos los municipios que estén en ese trayecto van a ser beneficiados con la conexión eléctrica".
Mentira. Desde hace décadas todo ha sido mentira y engaño del gobierno nacional. No ha aprobado ni un centavo para el importante proyecto de interconexión eléctrica El Tigre-Unguía-Acandí. Pasan los días, corre el siglo XXI, avanza la investigación sobre transmisión inalámbrica de energía usando ondas electromagnéticas por resonancia, pero once municipios del Chocó carecen de energía eléctrica, continúan utilizando primitivos mechones de petróleo y siguen esclavizados de ineficientes, antieconómicas, inviables y contaminantes plantas de generación con combustibles fósiles.
Es totalmente justa la protesta de la comunidad acandilera. Que terminen las burlas y atropellos contra más de cien mil chocoanos de Juradó, Nuquí, Bajo Baudó, Medio Baudó, Alto Baudó, Medio Atrato, Bojayá, Unguía, Acandí, Sipí, Litoral de San Juan y de corregimientos y veredas de los restantes 19 municipios que siguen a oscuras.
El Chocó posee miles de ríos y quebradas que nunca se secan donde podrían construirse miles de centrales hidroeléctricas, de todo tamaño, con un potencial no aprovechado mínimo de 6.500 megavatios, pero nunca gobierno alguno ha emprendido de manera seria su estudio, inventario, diseño y construcción, tanto para el consumo doméstico como para el desarrollo agrícola, industrial y turístico, y para la exportación a Centroamérica y el Caribe.
La lucha de estos once municipios por la interconexión o generación propia, con hidroeléctricas o con fuentes alternativas, no es exclusiva de ellos, forma parte del propósito general de unificar y democratizar el Chocó, de integrar todas sus partes, de irrigar servicios básicos y posibilidades productivas. Que avance la lucha contra los culpables de las tinieblas y siga resonando con más fuerza el grito del Chocó: ¡Energía, energía, energía!